Anna Politkóvskaya
Poeta fiel al portal
Porque al mirar tus finas manos
el asco te hizo vomitar ´-tú,
enganchado a la máquina
del éxito-, decidiste
cortar el cordón umbilical
que nutría tu mundo feliz
y te lanzaste a escalar
las montañas más altas
en busca de la flor imposible
de la sonrisa para regalársela
al niño gris de la lluvia
que, en su llanto permanente,
retuerce la extenuada teta
de una tierra moribunda.
Y ahora, transformado
en vacuna gratis
contra la tristeza infantil,
estás construyendo futuro
en algún lugar perdido,
arraigándote y creciendo
en tierra de nadie.
el asco te hizo vomitar ´-tú,
enganchado a la máquina
del éxito-, decidiste
cortar el cordón umbilical
que nutría tu mundo feliz
y te lanzaste a escalar
las montañas más altas
en busca de la flor imposible
de la sonrisa para regalársela
al niño gris de la lluvia
que, en su llanto permanente,
retuerce la extenuada teta
de una tierra moribunda.
Y ahora, transformado
en vacuna gratis
contra la tristeza infantil,
estás construyendo futuro
en algún lugar perdido,
arraigándote y creciendo
en tierra de nadie.
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