IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Ya no hay nadie
que soporte el derrame de mi alma,
ya no hay nadie que arremeta
solo para que la madre tierra se sienta
pobre, ciega, muerta,
ya no hay cuencas de dioses
que inunden los cielos,
que lo inunden de fantasía,
sin parsimonias,
de sueños y excelsa armonía,
ya no hay fuentes,
de rica energía animal,
así como la naturaleza dominó la tierra,
así como el hombre cedió ante su creación,
así como el viento se rindió ante el tiempo,
así como las hojas caen,
las muertes ceden,
y la tierra brota si el dolor no se apaga,
así como la huida fue de dios,
bienaventurados los mortales,
por codiciar una vida extensa,
así como las moscas sueñan con el cielo,
el humano sueña con la perfección,
mas por miedo a sufrir
que por propio sufrimiento,
la avaricia controla la mente,
así como el alma al cuerpo,
aunque besemos
las guadañas de la muerte,
siempre por última vez,
ahora,
aquel ocaso
que ofusca todo espacio,
nos hace tercamente valientes,
y el prolongar nuestra muerte,
nos vuelve más inhumanos.
que soporte el derrame de mi alma,
ya no hay nadie que arremeta
solo para que la madre tierra se sienta
pobre, ciega, muerta,
ya no hay cuencas de dioses
que inunden los cielos,
que lo inunden de fantasía,
sin parsimonias,
de sueños y excelsa armonía,
ya no hay fuentes,
de rica energía animal,
así como la naturaleza dominó la tierra,
así como el hombre cedió ante su creación,
así como el viento se rindió ante el tiempo,
así como las hojas caen,
las muertes ceden,
y la tierra brota si el dolor no se apaga,
así como la huida fue de dios,
bienaventurados los mortales,
por codiciar una vida extensa,
así como las moscas sueñan con el cielo,
el humano sueña con la perfección,
mas por miedo a sufrir
que por propio sufrimiento,
la avaricia controla la mente,
así como el alma al cuerpo,
aunque besemos
las guadañas de la muerte,
siempre por última vez,
ahora,
aquel ocaso
que ofusca todo espacio,
nos hace tercamente valientes,
y el prolongar nuestra muerte,
nos vuelve más inhumanos.