Profecía.
Nunca entendí la sucia traición,
-ni la negrura hedionda del alma-
del que finge con desleal calma
que es un amigo del corazón.
Me contó -llorando- lo sucedido,
tu traición sometida vilmente,
el asco a tu atropello cometido,
el temor nublando su mente.
De mi corazón brotó la sangre
agriando a la de ella derramada
y esa ardua tristeza enajenada
de enojo hace arder mi sangre.
"Amigo" tú que sabes del dolor,
del honor, decoro o de amistad.
Yo desconocía tu ruin suciedad
por eso, voy a hacerte un favor.
Te profetizo por su sufrimiento:
De mi cuenta corre tu limpieza,
de mi mano, tu arrepentimiento,
y de mi fuerza lo que empieza.
Si el vengarme me dará placer,
no borra el dolor que causaste,
pero te dejará -si vives- reconocer
a la fiera cuyo odio despertaste.
La tierra beberás de tu dolor,
tus amargas lágrimas de hiel
alimentarán rosales sin color
y las espinas rasgarán tu piel.
Nunca entendí la sucia traición,
-ni la negrura hedionda del alma-
del que finge con desleal calma
que es un amigo del corazón.
Me contó -llorando- lo sucedido,
tu traición sometida vilmente,
el asco a tu atropello cometido,
el temor nublando su mente.
De mi corazón brotó la sangre
agriando a la de ella derramada
y esa ardua tristeza enajenada
de enojo hace arder mi sangre.
"Amigo" tú que sabes del dolor,
del honor, decoro o de amistad.
Yo desconocía tu ruin suciedad
por eso, voy a hacerte un favor.
Te profetizo por su sufrimiento:
De mi cuenta corre tu limpieza,
de mi mano, tu arrepentimiento,
y de mi fuerza lo que empieza.
Si el vengarme me dará placer,
no borra el dolor que causaste,
pero te dejará -si vives- reconocer
a la fiera cuyo odio despertaste.
La tierra beberás de tu dolor,
tus amargas lágrimas de hiel
alimentarán rosales sin color
y las espinas rasgarán tu piel.