Juan M
Poeta recién llegado
I
la desnudez de lo inmediato fue testigo
me quedé tan quieto que se suicidaron las distancias
II
han caído mis deseos
como pájaros decapitados por el viento
me quedé sin nombre
como un ángel de vidrio durmiendo en agua pura
como un árbol transparente expuesto a las tinieblas
en el silencio reposa todo lo que debe ser dicho
III
testigo único de lo inmutable
el azul de la tarde se llevó mis intenciones
IV
fundirse en la alegría
de caminar la noche incendiado de certezas
una luminosidad siniestra
derrite el último escalón que me sostiene
V
mi nombre ha emigrado
el sol me inmovilizó el pensamiento
y pude oír el llamado del infinito
un golpe atemporal
como un susurro del bosque
y todo ha cambiado para siempre
se hizo evidente que la solidez del cuerpo es ilusoria
VI
súbitamente un viento feroz se bebió mi sed
me fui de todo y me quedé sin voz para llamarme
VII
llueve un vacío luminoso donde se forma el mundo
hablar es un intento inútil de hacer sangrar al silencio
VIII
la luz que nace de mis pasos alumbra el fin de todo exilio
mi cuerpo es el hogar de lo indecible
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