Ven,
y entre mis brazos,
Duerme;
Sueña
con palacios de nieve
Donde los copos
No dan frío
Sino cosquillas
En el ombligo.
Persigue sonrisas
Que flotan
Sobre mares
De caramelo
Que te muestran,
A lo lejos,
Una pradera
De azucenas llena
Donde ponys y ciervos,
Juntos juegan.
Enlaza las manos
De tus amigos,
Esos que sólo existen
En los sueños buenos.
Y cantad,
Alto, fuerte,
Para espantar
A los monstruos
Que tras la puerta
Sus rostros amargados
Asoman,
Asustando a los niños
Que quieren ser felices
A toda costa.
No tengas temor;
Tu dulce risa
Les causa pavor.
Entona esa nana
Que a tu madre
Mil veces oíste,
Esa que te encanta
Cuando tu cabeza
En la almohada
Descansas.
Al rato verás
Como sobre sus escobas,
Las brujas huirán;
Los espantos,
Aterrados volarán
Hacia la noche profunda
Donde refugiarse puedan
De príncipes triunfantes,
Que como tú enarbolan,
Espadas de alegría
E inocencia exultantes.
y entre mis brazos,
Duerme;
Sueña
con palacios de nieve
Donde los copos
No dan frío
Sino cosquillas
En el ombligo.
Persigue sonrisas
Que flotan
Sobre mares
De caramelo
Que te muestran,
A lo lejos,
Una pradera
De azucenas llena
Donde ponys y ciervos,
Juntos juegan.
Enlaza las manos
De tus amigos,
Esos que sólo existen
En los sueños buenos.
Y cantad,
Alto, fuerte,
Para espantar
A los monstruos
Que tras la puerta
Sus rostros amargados
Asoman,
Asustando a los niños
Que quieren ser felices
A toda costa.
No tengas temor;
Tu dulce risa
Les causa pavor.
Entona esa nana
Que a tu madre
Mil veces oíste,
Esa que te encanta
Cuando tu cabeza
En la almohada
Descansas.
Al rato verás
Como sobre sus escobas,
Las brujas huirán;
Los espantos,
Aterrados volarán
Hacia la noche profunda
Donde refugiarse puedan
De príncipes triunfantes,
Que como tú enarbolan,
Espadas de alegría
E inocencia exultantes.