IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Denigrados por el tiempo,
demacrados en este invierno,
la soledad aclara mis motivos,
en un relumbre de aspereza y mortalidad,
le hablo al filo de mi espada,
esperando
a que me vuelva daga y no cadáver,
intentos entre cientos,
cimientos de piel y carne,
aborrecidos por una guerra
que a nadie le pertenece,
aspiro el hedor de la luna,
que alumbra impotente a la sangre,
ríos de lúgubres cauces,
coagulados,
atragantados de tanta pena,
suspiro por fin,
aceptando la penuria del ocaso,
me vuelvo regazo,
y abrazo a mi muerte por primera vez.
demacrados en este invierno,
la soledad aclara mis motivos,
en un relumbre de aspereza y mortalidad,
le hablo al filo de mi espada,
esperando
a que me vuelva daga y no cadáver,
intentos entre cientos,
cimientos de piel y carne,
aborrecidos por una guerra
que a nadie le pertenece,
aspiro el hedor de la luna,
que alumbra impotente a la sangre,
ríos de lúgubres cauces,
coagulados,
atragantados de tanta pena,
suspiro por fin,
aceptando la penuria del ocaso,
me vuelvo regazo,
y abrazo a mi muerte por primera vez.