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Primer día del tercer semestre

dragon_ecu

Esporádico permanente
Primer día del tercer semestre...

Las telarañas me mostraron,
el hastío de la cazadora.
Llenas tan solo
del brillo perdido
por estrellas marchitas.
... Ni una mosca.

El trayecto abúlico,
entre los olores de la masa,
me aterrizaba cada sueño
con los baches del camino
y las frenadas de semáforos.

Saltando al vuelo
como miembro 101,
en el largo vacío
del estribo a la calzada,
para depositar incómodo
mi humanidad en las nalgas.

Sacudiendo el polvo
que se depositó en mi orgullo herido,
entré al viejo edificio
donde se multiplicaba la ciencia
incestuosa con la técnica.

Al interior del aula
me esperaba mi lecho.
El pupitre del rincón,
rodeado de artes apuntes
escondidos a plena vista
en las paredes.

Una sombra se deslizó
por el umbral de la puerta.
Mi dintel crujió
sin entender esto.

Se sentó a mi lado
y sentí su mirada...

Me despedí del continuo ayer...
ya nada volvería a ser igual.
 
Primer día del tercer semestre...

Las telarañas me mostraron,
el hastío de la cazadora.
Llenas tan solo
del brillo perdido
por estrellas marchitas.
... Ni una mosca.

El trayecto abúlico,
entre los olores de la masa,
me aterrizaba cada sueño
con los baches del camino
y las frenadas de semáforos.

Saltando al vuelo
como miembro 101,
en el largo vacío
del estribo a la calzada,
para depositar incómodo
mi humanidad en las nalgas.

Sacudiendo el polvo
que se depositó en mi orgullo herido,
entré al viejo edificio
donde se multiplicaba la ciencia
incestuosa con la técnica.

Al interior del aula
me esperaba mi lecho.
El pupitre del rincón,
rodeado de artes apuntes
escondidos a plena vista
en las paredes.

Una sombra se deslizó
por el umbral de la puerta.
Mi dintel crujió
sin entender esto.

Se sentó a mi lado
y sentí su mirada...

Me despedí del continuo ayer...
ya nada volvería a ser igual.
¿Fue un flechazo?
Un abrazo, Oscar.
 
Primer día del tercer semestre...

Las telarañas me mostraron,
el hastío de la cazadora.
Llenas tan solo
del brillo perdido
por estrellas marchitas.
... Ni una mosca.

El trayecto abúlico,
entre los olores de la masa,
me aterrizaba cada sueño
con los baches del camino
y las frenadas de semáforos.

Saltando al vuelo
como miembro 101,
en el largo vacío
del estribo a la calzada,
para depositar incómodo
mi humanidad en las nalgas.

Sacudiendo el polvo
que se depositó en mi orgullo herido,
entré al viejo edificio
donde se multiplicaba la ciencia
incestuosa con la técnica.

Al interior del aula
me esperaba mi lecho.
El pupitre del rincón,
rodeado de artes apuntes
escondidos a plena vista
en las paredes.

Una sombra se deslizó
por el umbral de la puerta.
Mi dintel crujió
sin entender esto.

Se sentó a mi lado
y sentí su mirada...

Me despedí del continuo ayer...
ya nada volvería a ser igual.
Muchos sentimientos de aburrimiento y desilusión, me da por pensar por esas telarañas y estrellas perdidas.
Esa sombra que entra en la habitación, sentándose a su lado y capturando su atención, y que lo que lleva a darse cuenta de que su pasado ha quedado atrás y que nada será igual de nuevo, me recuerda haberlo vivido también.

Saludos
 
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