Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
PREDIOS DETRÁS DEL DESPUES
Detrás de las rugosidades,
de los pliegues
que sustraen las distancias,
del límite que divide para siempre el pensamiento,
lo verosímil de las palabras;
el encanto de los pétalos lloviznados
en los veranos de los parques,
los idus y sus preciosismos, los andenes
con historias vespertinas que contar
mientras el trajín del mundo finaliza
en el cambio del semáforo insufrible.
La espera y sus butacas densas de oficina
con la tardanza apretujando a todos en medio de la fila
y uno que otro anochecer enfermo
que deja a todos embotados...
todas estas cosas detrás del después,
del mientras tanto,
a expensas
de lo que será mañana,
acodarse siempre
en los listones
que carcomen la esperanza
allí donde habrá que apuntalar, atornillar,
la cara adusta del vecino
hasta cuando tire sus máscaras de puños
y no nos siga calumniando
por vivir muriendo a plazos
y de un solo lado de la vía.
Detrás de las rugosidades,
de los pliegues
que sustraen las distancias,
del límite que divide para siempre el pensamiento,
lo verosímil de las palabras;
el encanto de los pétalos lloviznados
en los veranos de los parques,
los idus y sus preciosismos, los andenes
con historias vespertinas que contar
mientras el trajín del mundo finaliza
en el cambio del semáforo insufrible.
La espera y sus butacas densas de oficina
con la tardanza apretujando a todos en medio de la fila
y uno que otro anochecer enfermo
que deja a todos embotados...
todas estas cosas detrás del después,
del mientras tanto,
a expensas
de lo que será mañana,
acodarse siempre
en los listones
que carcomen la esperanza
allí donde habrá que apuntalar, atornillar,
la cara adusta del vecino
hasta cuando tire sus máscaras de puños
y no nos siga calumniando
por vivir muriendo a plazos
y de un solo lado de la vía.
Última edición: