Introspectivo.
Poeta adicto al portal
Recurro otra vez
a tus rutas vacías y llenas,
vacías de senderos
y llenas de encantos
donde perderse es encontrarse
y las nubes son la tierra.
Sucios mis hombros y cabeza
con polvo de estrella
que cae como llovizna
salpicando la hierba
con espejos de luz
que a mis ojos envenenan.
A los segundos los marca
una hoja mojada
que como gotero suelta
perlas de agua
que estallan contra el suelo
bañándolo de calma.
Mi nariz está marchita
por el húmedo y frío vapor
que emerge como un fantasma
del susurro de mi voz
y se condensa en la niebla
empañando mi corazón.
Solo hay en mi bolsillo
pelusas de tu tuerto adiós,
de ese amor que no se va
y me ata la garganta.
Adiós que predije hace un tiempo
cuando todavía el dolor no estaba.
a tus rutas vacías y llenas,
vacías de senderos
y llenas de encantos
donde perderse es encontrarse
y las nubes son la tierra.
Sucios mis hombros y cabeza
con polvo de estrella
que cae como llovizna
salpicando la hierba
con espejos de luz
que a mis ojos envenenan.
A los segundos los marca
una hoja mojada
que como gotero suelta
perlas de agua
que estallan contra el suelo
bañándolo de calma.
Mi nariz está marchita
por el húmedo y frío vapor
que emerge como un fantasma
del susurro de mi voz
y se condensa en la niebla
empañando mi corazón.
Solo hay en mi bolsillo
pelusas de tu tuerto adiós,
de ese amor que no se va
y me ata la garganta.
Adiós que predije hace un tiempo
cuando todavía el dolor no estaba.
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