IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Dejándonos caer,
el viento se emociona,
y el aire es cómplice de mi asfixia,
mi mundo es tan profundo
como los anhelos del océano,
como la furia de la tierra,
como la vejez del inmenso cielo,
mis razones son eternas,
como eterna será la calma
de vislumbre e inexistencia,
como eterno es el alba
entre recuerdos retenidos,
mis sentidos son de fuego,
porque me queman al caminar,
mis cuencas, mis ojos, y mi alma,
son sendero prometido,
en donde se desgarran percepciones
de tacto primitivo,
mis certezas son de piedra,
y mis inseguridades las mueven
día y noche,
Las cadencias de mi corazón
inundan de intensidad a mi mente,
y quisiera mi cuerpo consuelo,
solo lo he de encontrar,
debajo de ese suelo,
que de a brutalidades
trato de atravesar,
no se puede alcanzar el cielo,
menos algún silencio tangible,
placentero será mi destino,
por su falta,
así como mi nueva soledad y su camino,
porque lo niego
con mi propia sangre.
el viento se emociona,
y el aire es cómplice de mi asfixia,
mi mundo es tan profundo
como los anhelos del océano,
como la furia de la tierra,
como la vejez del inmenso cielo,
mis razones son eternas,
como eterna será la calma
de vislumbre e inexistencia,
como eterno es el alba
entre recuerdos retenidos,
mis sentidos son de fuego,
porque me queman al caminar,
mis cuencas, mis ojos, y mi alma,
son sendero prometido,
en donde se desgarran percepciones
de tacto primitivo,
mis certezas son de piedra,
y mis inseguridades las mueven
día y noche,
Las cadencias de mi corazón
inundan de intensidad a mi mente,
y quisiera mi cuerpo consuelo,
solo lo he de encontrar,
debajo de ese suelo,
que de a brutalidades
trato de atravesar,
no se puede alcanzar el cielo,
menos algún silencio tangible,
placentero será mi destino,
por su falta,
así como mi nueva soledad y su camino,
porque lo niego
con mi propia sangre.