Jorge Serra C
Poeta fiel al portal
Me desperte temprano, pensando en ti, y pensando tomar un autobus hasta tus brazos, alli donde de seguro te hablaria de nosotros y de cuanto te queria.
Pero no fue asi, y elegi llegar a tu lado caminando, cruce primero un pequeño puente, segui por la avenida, mientras veia a mi lado comercios, bares, y hasta una iglesia.
Hasta que llegue a una catedral muy grande, del tiempo de los andaluces, de ladrillos amarillos, y escaleras que daban a una plaza, que visitaba la gente ese dia soleado, pero con frio en la piel.
Vi un teatro a lo lejos, un museo de antiguedades, un lugar donde se veian postales de mujeres bailando, y sin querer vi que por el lado me paso una linda chica, tan bella como la primavera que tanto anhelaba.
Luego me quedo mirando un arco romano, en el umbral de una entrada donde de seguro años atras alguna pareja de enamorados cruzo, hablando de su amor y de la linda vista que esperaban ver despues de cruzarlo.
Hasta que me siento en un banco, y me doy cuenta de todo lo que te he buscado, de todos mis recorridos para llegar a tus brazos, y al levantar la vista te vi a lo lejos saludando, para darme cuenta que no fue en vano aquella caminata, por que en pocos minutos te tuve como las olas del mar en la roca, otra vez a mi lado.
Pero no fue asi, y elegi llegar a tu lado caminando, cruce primero un pequeño puente, segui por la avenida, mientras veia a mi lado comercios, bares, y hasta una iglesia.
Hasta que llegue a una catedral muy grande, del tiempo de los andaluces, de ladrillos amarillos, y escaleras que daban a una plaza, que visitaba la gente ese dia soleado, pero con frio en la piel.
Vi un teatro a lo lejos, un museo de antiguedades, un lugar donde se veian postales de mujeres bailando, y sin querer vi que por el lado me paso una linda chica, tan bella como la primavera que tanto anhelaba.
Luego me quedo mirando un arco romano, en el umbral de una entrada donde de seguro años atras alguna pareja de enamorados cruzo, hablando de su amor y de la linda vista que esperaban ver despues de cruzarlo.
Hasta que me siento en un banco, y me doy cuenta de todo lo que te he buscado, de todos mis recorridos para llegar a tus brazos, y al levantar la vista te vi a lo lejos saludando, para darme cuenta que no fue en vano aquella caminata, por que en pocos minutos te tuve como las olas del mar en la roca, otra vez a mi lado.
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