Dark Shadowlord
Poeta recién llegado
La vida no tiene sentido.
Ahora sentía que esa frase cobraba, por fin, significado. La última frase que le escuchó decir a su amada. ¿Por qué se había ido? ¿Por qué lo abandonó? Vivía cada día desde su muerte preguntándoselo, pues ella se fue voluntariamente, terminó con su vida justo frente a sus ojos, diciéndole esa frase.
Ya habían pasado dos años, pero su recuerdo seguía cautivándolo, su largo y sedoso cabello, su suave piel, pero más que nada, eran sus preciosos ojos lo que tanto extrañaba, aquellos ojos verdes, aquellas gemas que siempre le miraban con cariño, aquellos tesoros, que se apagaron para siemrpe después de ese día.
Él conocía las razones de ella para irse, pero no conocía sus razones para abandonarlo, murió porque no soportaba vivir aquí, murió porque no soportaba a esta gente, a esta sociedad, murió para alejarse del dolor que le cusaba
- Pero, ¿por qué no pudo llevarme con ella?!! -pensaba, furioso con su recuerdo. -¿Por qué no se despidió?
Deja eso!!
Una voz resonó en la fría noche en el cemeterio, la voz de su hermana.
- Deja esa botella!! - le gritó imperativamente.
- Sabes que no acepto órdenes. Y menos de ti- agregó con rencor.
- Ésta no es la solución.
- Es la única solución y lo sabes- respondió desafiante.- Sólo quiero estar a su lado y esta es la única forma.
- Todavía tienes mucho por qué vivir.
- ¿Mucho? - preguntó burlón.- Lo único que tenía era a ella, y ella está aquí en este cementerio.
- Pero hay tanto de lo que te perderás...
- Lo único que me importaba en la vida, lo único que deseaba tener era su amor, así que tu oferta no me anima. Ya vete, no necesito testigos.
- No lo hagas - imploró más fuerte.
- Ahórrate tus fuerzas, no me arrepiento. Ella tenía razón, la vida no tiene sentido, al menos, no sin ella.
Y en un sólo movimiento, destapó la botella y se bebió el contenido.
- Vete, ya te dije que no necesito testigos y tampoco quiero que los haya.
Y aceptando su derrota, su hermana se fue, despidiéndose, pues lo extrañaría, aunque, al mismo tiempo, preguntándose, si ambos tenían razón y no tenía sentido...
Ahora sentía que esa frase cobraba, por fin, significado. La última frase que le escuchó decir a su amada. ¿Por qué se había ido? ¿Por qué lo abandonó? Vivía cada día desde su muerte preguntándoselo, pues ella se fue voluntariamente, terminó con su vida justo frente a sus ojos, diciéndole esa frase.
Ya habían pasado dos años, pero su recuerdo seguía cautivándolo, su largo y sedoso cabello, su suave piel, pero más que nada, eran sus preciosos ojos lo que tanto extrañaba, aquellos ojos verdes, aquellas gemas que siempre le miraban con cariño, aquellos tesoros, que se apagaron para siemrpe después de ese día.
Él conocía las razones de ella para irse, pero no conocía sus razones para abandonarlo, murió porque no soportaba vivir aquí, murió porque no soportaba a esta gente, a esta sociedad, murió para alejarse del dolor que le cusaba
- Pero, ¿por qué no pudo llevarme con ella?!! -pensaba, furioso con su recuerdo. -¿Por qué no se despidió?
Deja eso!!
Una voz resonó en la fría noche en el cemeterio, la voz de su hermana.
- Deja esa botella!! - le gritó imperativamente.
- Sabes que no acepto órdenes. Y menos de ti- agregó con rencor.
- Ésta no es la solución.
- Es la única solución y lo sabes- respondió desafiante.- Sólo quiero estar a su lado y esta es la única forma.
- Todavía tienes mucho por qué vivir.
- ¿Mucho? - preguntó burlón.- Lo único que tenía era a ella, y ella está aquí en este cementerio.
- Pero hay tanto de lo que te perderás...
- Lo único que me importaba en la vida, lo único que deseaba tener era su amor, así que tu oferta no me anima. Ya vete, no necesito testigos.
- No lo hagas - imploró más fuerte.
- Ahórrate tus fuerzas, no me arrepiento. Ella tenía razón, la vida no tiene sentido, al menos, no sin ella.
Y en un sólo movimiento, destapó la botella y se bebió el contenido.
- Vete, ya te dije que no necesito testigos y tampoco quiero que los haya.
Y aceptando su derrota, su hermana se fue, despidiéndose, pues lo extrañaría, aunque, al mismo tiempo, preguntándose, si ambos tenían razón y no tenía sentido...