Byroniana
Poeta fiel al portal
¿Por qué escribo?
-Dime tú, corazón enjaulado que en mi pecho vibra de armonía,
¿por qué escribo? Ahora encarnas alma y cuerpo, palabra y papel. Así huyes a tu mundo, así te muestras desnudo y yo te abrigo, así corres por donde yo te llevo, así eres, te dejo ser. Eres el loco, yo el astuto; te llevo, tú me enseñas. Somos dos. Yo amo, tú sufres; yo muero, te detienes. Somos uno.
¿Por qué escribo? Porque tú me lo pides. Florea tu instante y séllalo aquí, dibujado con mi letra. Porque tú y yo amamos la vida desde una hoja de papel, pluma en mano y allá, al socaire del pecho, sentimiento.
Antes temblaban mis dedos, ahora tú los guías, inspiración. Aun toscos y heridos, tu intención cura el dolor.
Espera, no corras. Quiero sentir tu pasión, esta, que sucumbe a mis ojos, medicina de la indiferencia.
Ya has llegado a tu salón de estrellas, a la noche, a la pura belleza. Te cuelas en los recuerdos del verso; tú, espíritu, lloras; yo, materia, vibro.
Y el verso araña el alma, la emoción se expande en un suspiro.
Es Rubén Darío, Pedro Salinas, mi querido Walt o mi estimado Juan Ramón ¿Quién te conmueve más? Quieres ser como ellos, lo sé. Te veo luchar, veo rendirte, piensas que perderás.
¿Por qué escribo? Porque tú escribes, porque te llevo en las manos. Yo no te suelto, tú no me sueltas. Soy todo tú, soy corazón.
En esas noches que miras a través de la ventana, te imaginas fuera de tus paredes, allí en la fría madrugada, y eres feliz. La ciudad, tú y la noche, a solas; el misterio, el color sepulcral romántico, tus pisadas, silencio y nada más. Esa es tu esencia. Entonces escribes porque es imposible no sentir lo que has sentido. ¿Qué has sentido? Y tú respondes:-amor. Llora y calla, hoy puedes hacerlo. Pero mañana, cuando la ciudad te espere yo te guiaré para fingir. Usaré la razón y otras veces tú hablarás, pero siempre firme y distante. No temas, no te podrán dañar.
Irás, mientras, respirando un nuevo sol; robarás la historia a los árboles, entenderás la filosofía del viento. Todo ello, para la nueva noche que nos espera. Te daré herramienta y lo contarás como tú sabes hacerlo, porque sabes hacerlo a tu modo.
Y dime, vulgar acólito de sueños, que tuerces mis ojos ante el amor y agonizas, que nunca hieres con indulgencia, dime, porque ya no soporto que tan callado andes, cuéntame por qué esta prosa te colma de vida. No juegues al escondite y cuenta de tu propio puño por qué escribes.
- Shhh calla y siente. Y entenderás .
-Dime tú, corazón enjaulado que en mi pecho vibra de armonía,
¿por qué escribo? Ahora encarnas alma y cuerpo, palabra y papel. Así huyes a tu mundo, así te muestras desnudo y yo te abrigo, así corres por donde yo te llevo, así eres, te dejo ser. Eres el loco, yo el astuto; te llevo, tú me enseñas. Somos dos. Yo amo, tú sufres; yo muero, te detienes. Somos uno.
¿Por qué escribo? Porque tú me lo pides. Florea tu instante y séllalo aquí, dibujado con mi letra. Porque tú y yo amamos la vida desde una hoja de papel, pluma en mano y allá, al socaire del pecho, sentimiento.
Antes temblaban mis dedos, ahora tú los guías, inspiración. Aun toscos y heridos, tu intención cura el dolor.
Espera, no corras. Quiero sentir tu pasión, esta, que sucumbe a mis ojos, medicina de la indiferencia.
Ya has llegado a tu salón de estrellas, a la noche, a la pura belleza. Te cuelas en los recuerdos del verso; tú, espíritu, lloras; yo, materia, vibro.
Y el verso araña el alma, la emoción se expande en un suspiro.
Es Rubén Darío, Pedro Salinas, mi querido Walt o mi estimado Juan Ramón ¿Quién te conmueve más? Quieres ser como ellos, lo sé. Te veo luchar, veo rendirte, piensas que perderás.
¿Por qué escribo? Porque tú escribes, porque te llevo en las manos. Yo no te suelto, tú no me sueltas. Soy todo tú, soy corazón.
En esas noches que miras a través de la ventana, te imaginas fuera de tus paredes, allí en la fría madrugada, y eres feliz. La ciudad, tú y la noche, a solas; el misterio, el color sepulcral romántico, tus pisadas, silencio y nada más. Esa es tu esencia. Entonces escribes porque es imposible no sentir lo que has sentido. ¿Qué has sentido? Y tú respondes:-amor. Llora y calla, hoy puedes hacerlo. Pero mañana, cuando la ciudad te espere yo te guiaré para fingir. Usaré la razón y otras veces tú hablarás, pero siempre firme y distante. No temas, no te podrán dañar.
Irás, mientras, respirando un nuevo sol; robarás la historia a los árboles, entenderás la filosofía del viento. Todo ello, para la nueva noche que nos espera. Te daré herramienta y lo contarás como tú sabes hacerlo, porque sabes hacerlo a tu modo.
Y dime, vulgar acólito de sueños, que tuerces mis ojos ante el amor y agonizas, que nunca hieres con indulgencia, dime, porque ya no soporto que tan callado andes, cuéntame por qué esta prosa te colma de vida. No juegues al escondite y cuenta de tu propio puño por qué escribes.
- Shhh calla y siente. Y entenderás .