IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Observando la eternidad,
apreciamos como caen las verdades,
que se creían blindadas,
frente a una realidad camaleónica,
somos transeúntes exhaustos,
de una pendiente en caída,
que nunca nos hace impactar,
levitamos, tres segundos antes,
antes de tocar nuestro fin,
después, solo mente,
y entre instantes inabarcables,
solemos predicarle al tiempo,
que todo dios ha muerto,
lamentos,
por no poder gritarle al viento.
apreciamos como caen las verdades,
que se creían blindadas,
frente a una realidad camaleónica,
somos transeúntes exhaustos,
de una pendiente en caída,
que nunca nos hace impactar,
levitamos, tres segundos antes,
antes de tocar nuestro fin,
después, solo mente,
y entre instantes inabarcables,
solemos predicarle al tiempo,
que todo dios ha muerto,
lamentos,
por no poder gritarle al viento.