NIÑA DE TIERRA
Poeta fiel al portal
En aquellas tierras
en donde la luz del sol teme apoyar el más débil de sus rayos,
pues cree que ello podría volverlo un astro maniático y demente
( y ése no es su trabajo),
es donde reposa algo que ya no es un ser,
sino los restos de un cuerpo.
Es en ésas tierras
donde el pasto crece como hierba reseca,
pese a ser la humedad la dueña del aire,
y los árboles fingen que duermen
y observan lacónicamente y de reojo
cada movimiento que cerca de ellos se produzca,
como si temiesen de todo.
Pero ya son muy viejos,
y cuando el mal los atormente,
simplemente se dejarán morir,
como todo allí, en ése lugar.
Pues es el lugar de los desgraciados,
de los resignados y de los indigentes,
de aquellos que merecen la aspereza del olvido
por dejarlo opinar en cada decisión que hallan tomado;
y es allí donde lloran sin poder descansar,
cual víctimas de su propia tortura.
en donde la luz del sol teme apoyar el más débil de sus rayos,
pues cree que ello podría volverlo un astro maniático y demente
( y ése no es su trabajo),
es donde reposa algo que ya no es un ser,
sino los restos de un cuerpo.
Es en ésas tierras
donde el pasto crece como hierba reseca,
pese a ser la humedad la dueña del aire,
y los árboles fingen que duermen
y observan lacónicamente y de reojo
cada movimiento que cerca de ellos se produzca,
como si temiesen de todo.
Pero ya son muy viejos,
y cuando el mal los atormente,
simplemente se dejarán morir,
como todo allí, en ése lugar.
Pues es el lugar de los desgraciados,
de los resignados y de los indigentes,
de aquellos que merecen la aspereza del olvido
por dejarlo opinar en cada decisión que hallan tomado;
y es allí donde lloran sin poder descansar,
cual víctimas de su propia tortura.