AgioNIMO
NEMO
Era una araña que buscaba
impresionar a la viuda negra,
para que ella tomase su cabeza
y se la devore con delicadeza.
Para que así ser quien le ayude
a engendrar sus bellas crías,
otras arañas también querían
dar su cabeza a la viuda negra.
Las trampas de esta araña
eran minuciosas ¡muy pequeñas!
ningún insecto las veía,
hasta verse atrapadas por culpa de ellas.
Un día se dio un concurso,
todas las arañas competían,
¡y el ganador de quien atrape más insectos
sería la araña a quien le devoren la cabeza!
La araña muy contenta y entusiasmada,
quiso hacer algo para sorprenderla,
en vez de crear varias trampas,
¡comenzó a crear una inmensa!
Con bordes y costuras,
era tan grande ¡una envoltura!
que todos los insectos la veían y reían,
terminaban atrapadas, por otras diminutas.
Y antes que acabara el concurso,
la araña se murió de hambre…
la viuda consiguió otra cabeza,
¡y los insectos la cenaron a lo grande!
impresionar a la viuda negra,
para que ella tomase su cabeza
y se la devore con delicadeza.
Para que así ser quien le ayude
a engendrar sus bellas crías,
otras arañas también querían
dar su cabeza a la viuda negra.
Las trampas de esta araña
eran minuciosas ¡muy pequeñas!
ningún insecto las veía,
hasta verse atrapadas por culpa de ellas.
Un día se dio un concurso,
todas las arañas competían,
¡y el ganador de quien atrape más insectos
sería la araña a quien le devoren la cabeza!
La araña muy contenta y entusiasmada,
quiso hacer algo para sorprenderla,
en vez de crear varias trampas,
¡comenzó a crear una inmensa!
Con bordes y costuras,
era tan grande ¡una envoltura!
que todos los insectos la veían y reían,
terminaban atrapadas, por otras diminutas.
Y antes que acabara el concurso,
la araña se murió de hambre…
la viuda consiguió otra cabeza,
¡y los insectos la cenaron a lo grande!
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