licprof
Poeta fiel al portal
No tengo ganas de escribir. No obstante, me pongo a escribir y todo fluye solo, como un monòlogo, las frases se extienden, como la sàbana, blanca.
Las frases se elongan, flexionan, se estiran.
Deletreo como cuando asistì a una conferencia de danza, de esto hace ya unos años, y comparaban el baile con la palabra.
Yo no hablè ni abrì la boca salvo para respirar, ademàs, no tenìa nada para o que decir, mi cerebro, creo, pensaba cosas, pero me limitè a escuchar lo que otros decìan, bailarines, espero.
Yo me hubiera puesto a bailar pero estaba sentado, asì que bailar no era posible, por el momento.
Habìa una hermosa gordita que habìa sido mi profe, pero no bailaba nada, solo hablaba sobre coreografìas.
Yo querìa bailar solo (o mal acompañado) pero en esa època felizmente habìa dejado de bailar, tango, especialmente.
Sin embargo, mi mente bailaba, no hacìa otra cosa que bailar, con las palabras, supongo, bralapas, bocablos, por otro tèrmino.
Siempre he bailado con las palabras, pues poesìa es jugar con las palabras, asì como bailar es jugar con la mùsica y con el cuerpo, propio, o del otro.
Sè quien esto escribe.
Aquella noche no bailamos nada, solo hablamos y escuchamos, que son otras formas, maneras, de bailar, es decir, pensar.
Nietzsche mediante.
Pero no quisiera obturar este escrito con una cita de autoridad.
Escribo "escrito" por no escribir poema.
Porque si escribo poema diràn que no lo es.
Pero què que es no es poema?
Eso pregunto yo.
Eso yo pregunto.
Mientras, siempre estoy escuchando a los redondos.
Prosa, en todo caso.
Las frases se elongan, flexionan, se estiran.
Deletreo como cuando asistì a una conferencia de danza, de esto hace ya unos años, y comparaban el baile con la palabra.
Yo no hablè ni abrì la boca salvo para respirar, ademàs, no tenìa nada para o que decir, mi cerebro, creo, pensaba cosas, pero me limitè a escuchar lo que otros decìan, bailarines, espero.
Yo me hubiera puesto a bailar pero estaba sentado, asì que bailar no era posible, por el momento.
Habìa una hermosa gordita que habìa sido mi profe, pero no bailaba nada, solo hablaba sobre coreografìas.
Yo querìa bailar solo (o mal acompañado) pero en esa època felizmente habìa dejado de bailar, tango, especialmente.
Sin embargo, mi mente bailaba, no hacìa otra cosa que bailar, con las palabras, supongo, bralapas, bocablos, por otro tèrmino.
Siempre he bailado con las palabras, pues poesìa es jugar con las palabras, asì como bailar es jugar con la mùsica y con el cuerpo, propio, o del otro.
Sè quien esto escribe.
Aquella noche no bailamos nada, solo hablamos y escuchamos, que son otras formas, maneras, de bailar, es decir, pensar.
Nietzsche mediante.
Pero no quisiera obturar este escrito con una cita de autoridad.
Escribo "escrito" por no escribir poema.
Porque si escribo poema diràn que no lo es.
Pero què que es no es poema?
Eso pregunto yo.
Eso yo pregunto.
Mientras, siempre estoy escuchando a los redondos.
Prosa, en todo caso.