BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Seguiré muriendo como poeta,
entre lascivas manos ocupado
por motivos sin flores, reminiscencias
opacas, sentidos obliterados. Muriendo,
entre la sangre alada, de los espacios
concomitantes, de las especies diurnas,
que ofrecen altares y violentas sacudidas
de tierra. Sueños impermeables, delectaciones
de opio, consuetudinario regreso por las calles,
de adormecido vestuario, atuendos inaccesibles.
Entre calles opulentas, de racimos de uvas
colmadas, de interpuestas carcajadas metódicas,
allí donde los poetas nacen y perjuran, sus blasfemias
noctámbulas, ebrias. Sí, donde reviven
los muertos de las alcancías, los remotos huéspedes
del sermón sin abono, montañas aparecidas
entre tristes dedos mojados. Lluvias
de lejos, en las entrañas difusas, divididas.
Pues todo se parte, en cien mitades,
haré de mi mundo, un aparte sin circunferencias.
Planetas recluidos en un intervalo de letras,
oblongas criaturas que surgen de la nieve esperma.
Seguiré muriendo como poeta!
©
entre lascivas manos ocupado
por motivos sin flores, reminiscencias
opacas, sentidos obliterados. Muriendo,
entre la sangre alada, de los espacios
concomitantes, de las especies diurnas,
que ofrecen altares y violentas sacudidas
de tierra. Sueños impermeables, delectaciones
de opio, consuetudinario regreso por las calles,
de adormecido vestuario, atuendos inaccesibles.
Entre calles opulentas, de racimos de uvas
colmadas, de interpuestas carcajadas metódicas,
allí donde los poetas nacen y perjuran, sus blasfemias
noctámbulas, ebrias. Sí, donde reviven
los muertos de las alcancías, los remotos huéspedes
del sermón sin abono, montañas aparecidas
entre tristes dedos mojados. Lluvias
de lejos, en las entrañas difusas, divididas.
Pues todo se parte, en cien mitades,
haré de mi mundo, un aparte sin circunferencias.
Planetas recluidos en un intervalo de letras,
oblongas criaturas que surgen de la nieve esperma.
Seguiré muriendo como poeta!
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