Jax
Poeta fiel al portal
En algún momento de aquella, a lo que ellos llaman, tertulia, se fugó a mi lado
consiente el ¿por qué? de que algunos poetas mencionan tanto sus manos en sus
versos, pues mis oídos dibujaron esas manos como el mejor pincel, la mejor herramienta,
la vena abierta de un corazón secuestrado por la idea, la necesidad y la loca cordura
de saberse perdido en el deseo, casi imprudente, de torturar hojas por horas y horas
para exponer a la eternidad, lo que siente.
Yo, toda seducida por ese sabor a certeza que, tan romántico y quizás oportuno,
quedó en mi boca después de hacerle honor a la poesía con mi respuesta. Pensé,
quizás yo sea poeta, una poeta bohemia y elocuente que algún día escriba algo que
se sienta al leerlo, tanto, como lo siento yo al escribirlo.
Vámonos! Dijo mi padre, recordándome que estaba en algún lugar, sentada en aquella silla.
Abrimos la ruidosa puerta de salida, nos alejamos del lugar y por supuesto de aquella tarde.
Un tiempo a pasado, mas no logro olvidarme de aquel momento en el que me creí
Poeta.
consiente el ¿por qué? de que algunos poetas mencionan tanto sus manos en sus
versos, pues mis oídos dibujaron esas manos como el mejor pincel, la mejor herramienta,
la vena abierta de un corazón secuestrado por la idea, la necesidad y la loca cordura
de saberse perdido en el deseo, casi imprudente, de torturar hojas por horas y horas
para exponer a la eternidad, lo que siente.
Yo, toda seducida por ese sabor a certeza que, tan romántico y quizás oportuno,
quedó en mi boca después de hacerle honor a la poesía con mi respuesta. Pensé,
quizás yo sea poeta, una poeta bohemia y elocuente que algún día escriba algo que
se sienta al leerlo, tanto, como lo siento yo al escribirlo.
Vámonos! Dijo mi padre, recordándome que estaba en algún lugar, sentada en aquella silla.
Abrimos la ruidosa puerta de salida, nos alejamos del lugar y por supuesto de aquella tarde.
Un tiempo a pasado, mas no logro olvidarme de aquel momento en el que me creí
Poeta.