Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Llegué a este portal gritando pasiones,
recibí un privado de un tal cardenal
que decía es buen escrito,
pero no me lo pones
en el sitio que toca, y es prosa,
pregúntale a Marian que sirve al obispo
pues habla de amantes y tan religiosas.
Con el tiempo dejé el poema de la colegiala,
donde duermen los búhos, y el cóndor pasa;
recibí las visitas que tanto os agradan,
unas eran sufistas, otras eran soflamas;
y entre tanta revista, son tres mil los que asoman,
quinientos son vista, y el resto las sobras.
Yo no sé si poeta del mes o de moda,
pero estuvo muy bien ser haiku que dobla,
y parece mentira pero fui de sobrado
y me fue concedido ser poema y jurado.
Fueron muchos amigos
que en su día llamaron,
amistad que acepté con agrado,
resolver el dilema fue un varapalo,
y me dispuse a escribir
y escribir sin leer vuestro lado;
que leer por leer a todos deja cansados,
y quien me lea sabrá del poder ,
si sabré lo que hablo.
El poeta se muere,
ya no escribe el poeta
¿Qué tendrá el poeta?,
será algo que duele,
que le llega hasta el alma,
y con el alma no puede,
ni levantar una letra
porque dormidas las tiene.
¡Oh poeta!, poeta,
¡oh poeta! de nieve,
olvida esa cumbre violeta
y vuelve a ser un poeta de fiebre.
recibí un privado de un tal cardenal
que decía es buen escrito,
pero no me lo pones
en el sitio que toca, y es prosa,
pregúntale a Marian que sirve al obispo
pues habla de amantes y tan religiosas.
Con el tiempo dejé el poema de la colegiala,
donde duermen los búhos, y el cóndor pasa;
recibí las visitas que tanto os agradan,
unas eran sufistas, otras eran soflamas;
y entre tanta revista, son tres mil los que asoman,
quinientos son vista, y el resto las sobras.
Yo no sé si poeta del mes o de moda,
pero estuvo muy bien ser haiku que dobla,
y parece mentira pero fui de sobrado
y me fue concedido ser poema y jurado.
Fueron muchos amigos
que en su día llamaron,
amistad que acepté con agrado,
resolver el dilema fue un varapalo,
y me dispuse a escribir
y escribir sin leer vuestro lado;
que leer por leer a todos deja cansados,
y quien me lea sabrá del poder ,
si sabré lo que hablo.
El poeta se muere,
ya no escribe el poeta
¿Qué tendrá el poeta?,
será algo que duele,
que le llega hasta el alma,
y con el alma no puede,
ni levantar una letra
porque dormidas las tiene.
¡Oh poeta!, poeta,
¡oh poeta! de nieve,
olvida esa cumbre violeta
y vuelve a ser un poeta de fiebre.