danie
solo un pensamiento...
Capitulo I Tu rastro
Sigo tus huellas sobre el suelo arcilloso,
Olfateo tu perfume esencia de la flor más bella para mis ojos;
Escucho tu candente corazón palpitar despojos de inocencia y humanidad.
Siento tu respiración con el soplido del viento;
Tú no me puedes ver, pero yo estoy ahí, atrás tuyo, asechando tu cuerpo,
Esperando el momento oportuno para abordar
Funesta es mi alma encadenada a las sombras de tu pasión,
Mártir nostálgico obsceno y prohibido por la sociedad vulgar;
Divagación placer y dolor, extraño paradigma del arquetipo de la esencia del corazón.
Palabras desbocadas de voces paganas aullando al compás del viento...
Peregrina que buscan asiduamente alcanzar la luz;
Proeza heroica, Hazaña del corazón humano en plena resurrección;
Dulce néctar que empalaga mi ser con tu presentación.
Capitulo II Licantropía
Metamorfosis del cuerpo, cambios morfo genéticos,
Candente fuego que recorre mis vasos sanguíneos con su fervor.
Mi cuerpo inmutado,
Consume tu efusivo erotismo rasgo puro de tu ingenuidad;
Animal con sed de sangre en busca de los restos de tu humanidad.
Luna licantrópica, madre de los astros,
Bella cómplice en mi desciño;
Quimera infame del encanto nocturno.
Luciérnaga esplendorosa, que con su brillo crea una utopía irrelevante de nuestro mundo
La aurora de los destellos de luz, deja sus restos en mi semblante,
Implacables tus ojos tenazmente lujuriosos anegan con sus ecos todo mi cuerpo;
Luctuosa noche, descansó eterno en la quietud,
Gélido viento con sabor a ráfagas lúgubres de sangre y dolor.
Capitulo III El crimen
La luna te desprecia celosa por tu remansó misterioso de belleza y pasión,
Un amparo de luz en plena negrura, aurora de paz, armonioso trance emocional.
Vida terrenal, pantano de miserias resguardadas de las reflexiones inmorales;
Despojos de humanidad encadenados a mi cuerpo inmortal;
Placer carnal absoluto en opacos ratos efímeros acompañados de melancolía y dolor consumado en malestar.
Destellos soberbios de lujuria, promiscuos rezagos indignos de civilización;
Reflejo del espejo de mi alma, yo la luna y tú,
Únicos testigo en la noche de tan sensual profanación.
Te rodeo como el animal que soy,
Ardiente fuego emana tu cuerpo,
Incontenible es el goce de tu desvirgación.
Clavo mis garras en tu piel por la excitación,
Más los rastros de sangre muestran el crimen de la pasión;
La luna demuestra agradecida y se esconde entre las nubes aplacando mi sed de sangre por alguna razón.
Tu cuerpo puro ya no es más casto,
Bañado en sangre, desflorado con una simple flor.
Estirpe lo mas puro de tu simpleza,
La niña que fuiste perdió su luz.
Yaces inerte bajo el velo de la nebulosidad y por algún motivo la agonía que sufrió tu cuerpo se transforma en mi dolor;
No entiendo por que simplemente fuiste una presa más que me lleno;
Pero no estoy satisfecho solo me da ganas de vomitar por repulsión;
Repulsión a mi crimen, tal vez remordimiento al ver la obra de arte desecha por las manos del cazador
Capitulo IV La presa
¿Qué es eso? Te mueves entre tus restos,
Como si de alguna manera volvieras a exhalar.
¡O es que estas viva o mi mente perturbada quedo!
Respiras, jadeas, gimes como un animal en celo, eres una lobezna al igual que yo.
No puedo resistirme a los encantos de tu cuerpo,
Más candentes que antes y más brillantes que la misma luz;
Cuerpo enérgico y frenético por incontenible sed de sangre.
Mi sangre,
La del cazador que me vuelvo presa de tu potestad y pasión;
Me entrego a tu merced para saciar tu ambición,
Más al profanarme te volverás más fuerte que yo.
Soy un artista sin fundación,
Sin darme cuenta cree en mi obra la absoluta y divina perfección;
Tu aullido ratifica mi idea,
Y tus iracundos colmillos en mi yugular flagelan mi corazón...
Sigo tus huellas sobre el suelo arcilloso,
Olfateo tu perfume esencia de la flor más bella para mis ojos;
Escucho tu candente corazón palpitar despojos de inocencia y humanidad.
Siento tu respiración con el soplido del viento;
Tú no me puedes ver, pero yo estoy ahí, atrás tuyo, asechando tu cuerpo,
Esperando el momento oportuno para abordar
Funesta es mi alma encadenada a las sombras de tu pasión,
Mártir nostálgico obsceno y prohibido por la sociedad vulgar;
Divagación placer y dolor, extraño paradigma del arquetipo de la esencia del corazón.
Palabras desbocadas de voces paganas aullando al compás del viento...
Peregrina que buscan asiduamente alcanzar la luz;
Proeza heroica, Hazaña del corazón humano en plena resurrección;
Dulce néctar que empalaga mi ser con tu presentación.
Capitulo II Licantropía
Metamorfosis del cuerpo, cambios morfo genéticos,
Candente fuego que recorre mis vasos sanguíneos con su fervor.
Mi cuerpo inmutado,
Consume tu efusivo erotismo rasgo puro de tu ingenuidad;
Animal con sed de sangre en busca de los restos de tu humanidad.
Luna licantrópica, madre de los astros,
Bella cómplice en mi desciño;
Quimera infame del encanto nocturno.
Luciérnaga esplendorosa, que con su brillo crea una utopía irrelevante de nuestro mundo
La aurora de los destellos de luz, deja sus restos en mi semblante,
Implacables tus ojos tenazmente lujuriosos anegan con sus ecos todo mi cuerpo;
Luctuosa noche, descansó eterno en la quietud,
Gélido viento con sabor a ráfagas lúgubres de sangre y dolor.
Capitulo III El crimen
La luna te desprecia celosa por tu remansó misterioso de belleza y pasión,
Un amparo de luz en plena negrura, aurora de paz, armonioso trance emocional.
Vida terrenal, pantano de miserias resguardadas de las reflexiones inmorales;
Despojos de humanidad encadenados a mi cuerpo inmortal;
Placer carnal absoluto en opacos ratos efímeros acompañados de melancolía y dolor consumado en malestar.
Destellos soberbios de lujuria, promiscuos rezagos indignos de civilización;
Reflejo del espejo de mi alma, yo la luna y tú,
Únicos testigo en la noche de tan sensual profanación.
Te rodeo como el animal que soy,
Ardiente fuego emana tu cuerpo,
Incontenible es el goce de tu desvirgación.
Clavo mis garras en tu piel por la excitación,
Más los rastros de sangre muestran el crimen de la pasión;
La luna demuestra agradecida y se esconde entre las nubes aplacando mi sed de sangre por alguna razón.
Tu cuerpo puro ya no es más casto,
Bañado en sangre, desflorado con una simple flor.
Estirpe lo mas puro de tu simpleza,
La niña que fuiste perdió su luz.
Yaces inerte bajo el velo de la nebulosidad y por algún motivo la agonía que sufrió tu cuerpo se transforma en mi dolor;
No entiendo por que simplemente fuiste una presa más que me lleno;
Pero no estoy satisfecho solo me da ganas de vomitar por repulsión;
Repulsión a mi crimen, tal vez remordimiento al ver la obra de arte desecha por las manos del cazador
Capitulo IV La presa
¿Qué es eso? Te mueves entre tus restos,
Como si de alguna manera volvieras a exhalar.
¡O es que estas viva o mi mente perturbada quedo!
Respiras, jadeas, gimes como un animal en celo, eres una lobezna al igual que yo.
No puedo resistirme a los encantos de tu cuerpo,
Más candentes que antes y más brillantes que la misma luz;
Cuerpo enérgico y frenético por incontenible sed de sangre.
Mi sangre,
La del cazador que me vuelvo presa de tu potestad y pasión;
Me entrego a tu merced para saciar tu ambición,
Más al profanarme te volverás más fuerte que yo.
Soy un artista sin fundación,
Sin darme cuenta cree en mi obra la absoluta y divina perfección;
Tu aullido ratifica mi idea,
Y tus iracundos colmillos en mi yugular flagelan mi corazón...