Encerrado lejos de todo,
envuelto triste en recuerdos
que no dejan de murmurar,
y después de siglos,
creo, jamás habrán de callar.
Con sus cantos hay quienes penetran en mis oídos,
hay otros que van directos al corazón,
que jamás en vida,
curarle nadie pudo...
Pasan los días y sus noches
y todo sigue igual,
embalsamado en recuerdos tristes,
que hasta los mismos gusanos me ven llorar
una y otra, y otra vez,
empero, no me dejan de gritar...
Y yo, intento resistir,
mas no creo que pueda seguir,
pues me dan ganas de levantarme y salir,
correr desesperadamente hacia ti,
y que tus ojos me vean sólo a mí,
hasta que mi corazón inmóvil,
excitado al verte, vuelva a sentir...
Pero, no puedo.
Inevitablemente, tengo miedo,
pues, aun muerto,
me persigue el temor a tus desprecios,
aquellos que en tristeza me consumieron,
llevándome a un lugar secreto,
encerrándome en tan lúgubre prisión,
misma e infinita mansión,
en la que ahora estoy durmiendo...
envuelto triste en recuerdos
que no dejan de murmurar,
y después de siglos,
creo, jamás habrán de callar.
Con sus cantos hay quienes penetran en mis oídos,
hay otros que van directos al corazón,
que jamás en vida,
curarle nadie pudo...
Pasan los días y sus noches
y todo sigue igual,
embalsamado en recuerdos tristes,
que hasta los mismos gusanos me ven llorar
una y otra, y otra vez,
empero, no me dejan de gritar...
Y yo, intento resistir,
mas no creo que pueda seguir,
pues me dan ganas de levantarme y salir,
correr desesperadamente hacia ti,
y que tus ojos me vean sólo a mí,
hasta que mi corazón inmóvil,
excitado al verte, vuelva a sentir...
Pero, no puedo.
Inevitablemente, tengo miedo,
pues, aun muerto,
me persigue el temor a tus desprecios,
aquellos que en tristeza me consumieron,
llevándome a un lugar secreto,
encerrándome en tan lúgubre prisión,
misma e infinita mansión,
en la que ahora estoy durmiendo...