F
Francisco
Invitado
No puedo más que merecerte de estos versos
porque has sido fuente para el propio verso enamorado,
has sido su sangre, aire y alimento.
No puedo más que maldecirte con versos
lo que te amé con ellos.
La balanza quedará en equilibrio
(hasta que venza hacia la cura,
el renacimiento, sueño que ya envejezco
desde el reciente despertar en que ordenaste
que no buscaría el mar en tu nombre,
ni en tu misterio su profundidad, misterio que,
desvelado, queda en simpleza desmeritoria de todo enigma).
Repito este adiós bien gritado,
porque su tenacidad brota del corazón
como lava, sangre nueva, libertad flamígera,
augurio del destino de ver jamás mis labios entre los tuyos,
tormenta que fue pesadilla, ahora alivio.
¿Cómo me recompenso por lo fallido
más que con un acierto?
Acierto al desmerecerte del verso enamorado,
del sentimiento enamorado, del pensamiento enarmorado.
Acierto al torturarme con tu nombre,
y decir que fuiste cosa mía, tan sólo cosa mía.
Esta noche escribo yo, no la poesía.
Esta noche odio con ron lo que amé
con sed de desierto.
Esta noche las estrellas no se asoman.
Me conceden el derecho de entristecerme.
. . .
Tú encendiste el pabilo de la vela
y tú lo apagas con soplo certero.
sin fallo,
acertando en apagar
sin piedad
el fuego.
Formenterea ~ 2oo1
Flor.
porque has sido fuente para el propio verso enamorado,
has sido su sangre, aire y alimento.
No puedo más que maldecirte con versos
lo que te amé con ellos.
La balanza quedará en equilibrio
(hasta que venza hacia la cura,
el renacimiento, sueño que ya envejezco
desde el reciente despertar en que ordenaste
que no buscaría el mar en tu nombre,
ni en tu misterio su profundidad, misterio que,
desvelado, queda en simpleza desmeritoria de todo enigma).
Repito este adiós bien gritado,
porque su tenacidad brota del corazón
como lava, sangre nueva, libertad flamígera,
augurio del destino de ver jamás mis labios entre los tuyos,
tormenta que fue pesadilla, ahora alivio.
¿Cómo me recompenso por lo fallido
más que con un acierto?
Acierto al desmerecerte del verso enamorado,
del sentimiento enamorado, del pensamiento enarmorado.
Acierto al torturarme con tu nombre,
y decir que fuiste cosa mía, tan sólo cosa mía.
Esta noche escribo yo, no la poesía.
Esta noche odio con ron lo que amé
con sed de desierto.
Esta noche las estrellas no se asoman.
Me conceden el derecho de entristecerme.
. . .
Tú encendiste el pabilo de la vela
y tú lo apagas con soplo certero.
sin fallo,
acertando en apagar
sin piedad
el fuego.
Formenterea ~ 2oo1
Flor.