Vagando a las sombras de los sepulcros
se escuchan historias no contadas
de seres que en sus epitafios
esperan que sean recordadas.
Una lápida decía, con letra manuscrita
“me arrepiento de no haber hecho lo debido,
pero no me arrepiento de haber vivido”
En una tumba que mansión parecía
Se declaraba con angustia reprimida,
“la riqueza material no fue suficiente
para comprarme un minuto más de vida”
A lo lejos, en un hoyo, remedo de sepulcro
bajo los despiadados rayos del sol, en una piedra se leía
“cómo me hubiera gustado no haber muerto,
alejado de ti amada mía”
Vale la pena, de vez en cuando, dar este paseo
enfrentarnos a nuestros mayores miedos
recordar lo precario del tiempo
para expiar del alma sus remordimientos.
se escuchan historias no contadas
de seres que en sus epitafios
esperan que sean recordadas.
Una lápida decía, con letra manuscrita
“me arrepiento de no haber hecho lo debido,
pero no me arrepiento de haber vivido”
En una tumba que mansión parecía
Se declaraba con angustia reprimida,
“la riqueza material no fue suficiente
para comprarme un minuto más de vida”
A lo lejos, en un hoyo, remedo de sepulcro
bajo los despiadados rayos del sol, en una piedra se leía
“cómo me hubiera gustado no haber muerto,
alejado de ti amada mía”
Vale la pena, de vez en cuando, dar este paseo
enfrentarnos a nuestros mayores miedos
recordar lo precario del tiempo
para expiar del alma sus remordimientos.