Dertodesking
Poeta recién llegado
«Veo dos cristos en trémulos ciegos».
Sí, estoy borracho, pero lo de antes iba con doble sentido,
así que ellos también lo están, y, encima, acompañados.
Maldigo a estos profetas que creen en el amor
al prójimo. Entre risas, les pregunto: «¿Qué ha hecho el mundo por
vosotros?» Me dicen que les ha dado la vida, y no sé
qué coño más, porque cuando hablan pienso en Sonic
violando a Sega con un consolador gigante.
A lo que iba, que ni siquiera Jesús sabía por qué se
estaba sacrificando. Su padre, ese hijo de puta que
hizo un genocidio a gran escala, le ordenó dejarse
crucificar para salvarnos de nuestros pecados. Hasta aquí todo bien,
pero dejémonos de tonterías: ese salvador no mola.
Todos sabemos que cuando el hijo se quedó tieso en la cruz,
el mal no abandonó el planeta: la judeo-masonería estadounidense
seguía allí; el presidente Washington acababa de ser elegido en
el jardín del Edén yanqui; y, encima, el imperio de los
hombres-rana no paraba de ejecutar judíos por el Oriente Medio.
Así que, dime tú, ¿para qué se suicidó Jesús?
¿Sabéis qué? No respondáis a esta pregunta,
porque os voy a explicar cómo debería de haber sido
la vida del profeta:
El pintamonas de Jesús, cuando se enteró de que lo iban
a sacrificar los romanos, se puso a llorar, ¿cierto?
¡Empezamos mal!
Debería de haberse levantado de la cuna,
con su micropene de bebé erecto,
y haber gritado: «¡Me va a matar tu puta madre!»
(cosqui de María a Jesusito)
«¡Eso no se le dice a un ángel! ¡¿Vale o no?!»
Entonces, el bebé pasa a niño, y se hace carpintero.
(Ahora, voy a explicaros algo fundamental en la teología:
cuando Jesús reza, este no formula plegarias, sino
que se comunica en un tú a tú con Dios).
Durante el rezo, Jesús habla con su padre:
«Papá (sí, tú, el de verdad, no ese carpintero
holgazán y adicto a la cocaína),
cuando nací un querubín obeso
me dijo que los romanos
me torturarán en el futuro. ¿Es eso
verdad?»
«Sí, ¿por qué no iba a serlo?»
«¡Pues lo veo injusto! ¡No quiero!»
«Bueno, ¿y qué propones, entonces?»
«Quiero aprender las técnicas de combate de tus ángeles guerreros.
Así, acabaré de verdad con el mal que aflige a los hombres».
«Vale. Mañana empezamos, que hoy tengo resaca de licor de nube».
Entonces, Jesús aprende el hokuto shinken borracho
(Estrella del Sur. ¡Ba-Dum-Tss!)
entre rezos, y muebles, y ahora me marco un flash-forward
porque la Biblia no explica esta etapa:
¡Jesús sube 123.456 puntos de experiencia y alcanza el nivel 30! Aprende impactrueno,
lanzallamas, corte cruzado, híper rayo, navajazo, cura, cura+, cura++, esuna y sanctus.
A los 30 años, Jesús se hace el carpintero oficial de
los muebles del rey de los unicornios kiwi,
unos unicornios con forma y sabor a kiwi.
Allí, Jesús conoció a doce chalaos que se
fugaron de una institución mental romana:
Pedro, Santiago, el Anciano, Juan,
Andrés, Bartolomé, Santiago, el Menor,
Judas Iscariote, Judas Tadeo, Mateo,
Felipe, Simón y Tomás.
Según lo que contaron, todos ellos trabajaban
en un banco. Un día se les ocurrió mandar
a la mierda a un cliente que trajo mil
euros en monedas de un céntimo.
Un senador romano que estaba por ahí
vio esto y llamó a la coorti urbane,
que detuvo a los doce locos.
Fueron enviados a una institución
mental, donde estuvieron dos años.
Se escaparon en una revuelta generada
por un incendio en la cocina.
Jesús se hizo amigo de los doce piraos a quienes
bautizó como los doce apóstoles. Juntos
se fueron de viaje hacia La Casa Blanca,
en Estados Unidos. Iban a matar, por fin,
al mago vampiro Washington.
¡Jesús sube 35.000 puntos de experiencia y alcanza el nivel 33!
En un cartel roído, se lee:
«URTIMA SENA FIESTA CON AFTER
TRAERCE PROPIA COMIDA Y BEVIDA».
Dentro del recinto, Jesús se prepara
para dar un discurso:
«Estamos reunidos aquí pa-»
«¡Viva! ¡Qué discurso tan bueno! ¡Ea, a comer!»
Todos aplauden extasiados, y Jesús se queda
con cara de 8 metros, sin poder dar su discurso.
De entre la multitud, un apóstol se le acerca:
«¿Por qué la llamas última cena, Jesús?
Si mañana tenemos otra cena con los vecinos».
«Bueno, verás. Es que me refería a que esta cena
tenemos que disfrutarla como si fuera la última.
Carpe diem, ya sabes».
Mientras todos festejan, Judas Iscariote se acerca
a Jesús y le besa en los labios; acto
seguido, ambos se desnudan y comienzan
a tener sexo anal animalesco acompañado
de gritos de furor de los demás comensales.
«¿Por qué no?», le dice Bartolomé a
Juan. Ambos se desnudan y realizan
lo mismo que están haciendo
Jesús y Judas Iscariote.
Todos comienzan a desnudarse y a follar
como animales; lo que al principio
era una cena con DJ (que abandonó
el lugar cuando vio el panorama) se ha convertido
en una orgía de proporciones bíblicas (ja).
De repente llama la coorti urbane.
Alguien se estaba quejando del
ruido que los apóstoles, Jesús, los Reyes Magos
y dos unicornios kiwi estaban montando.
Al ver que nadie respondía a
sus gritos, tiraron la puerta abajo,
vieron la fiesta, y ejecutaron a
todo el mundo, menos a Jesús, que murió
por un coma etílico.
Así concluye mi versión de la vida del profeta que
tendría que haber sido la del Jesús real.
Ahora, para los listillos de turno: ¿que esto no es realista? ¿Quién es Jesús? ¿Eh?
¡Respondedme, babuinos pachangueros!
Da igual, me responderé a mí mismo:
¡Jesús es el rey de los judíos!
¿Qué es un poema que versa sobre un rey?
¡Un poema realista!
¿Ahora qué vais a decir? ¿Eh?
¿Miento acaso?
Sí, vale, parece que al principio del poema
voy a hablar de un Jesús con poderes
de la hostia que va a luchar contra bicharracos
y todas esas mamarrachadas.
Pero mi Jesús también muere, y más
feliz que el Jesús que es adorado: con una
corrida dentro del culo y whiskey corriendo por
sus venas.
Sí, estoy borracho, pero lo de antes iba con doble sentido,
así que ellos también lo están, y, encima, acompañados.
Maldigo a estos profetas que creen en el amor
al prójimo. Entre risas, les pregunto: «¿Qué ha hecho el mundo por
vosotros?» Me dicen que les ha dado la vida, y no sé
qué coño más, porque cuando hablan pienso en Sonic
violando a Sega con un consolador gigante.
A lo que iba, que ni siquiera Jesús sabía por qué se
estaba sacrificando. Su padre, ese hijo de puta que
hizo un genocidio a gran escala, le ordenó dejarse
crucificar para salvarnos de nuestros pecados. Hasta aquí todo bien,
pero dejémonos de tonterías: ese salvador no mola.
Todos sabemos que cuando el hijo se quedó tieso en la cruz,
el mal no abandonó el planeta: la judeo-masonería estadounidense
seguía allí; el presidente Washington acababa de ser elegido en
el jardín del Edén yanqui; y, encima, el imperio de los
hombres-rana no paraba de ejecutar judíos por el Oriente Medio.
Así que, dime tú, ¿para qué se suicidó Jesús?
¿Sabéis qué? No respondáis a esta pregunta,
porque os voy a explicar cómo debería de haber sido
la vida del profeta:
El pintamonas de Jesús, cuando se enteró de que lo iban
a sacrificar los romanos, se puso a llorar, ¿cierto?
¡Empezamos mal!
Debería de haberse levantado de la cuna,
con su micropene de bebé erecto,
y haber gritado: «¡Me va a matar tu puta madre!»
(cosqui de María a Jesusito)
«¡Eso no se le dice a un ángel! ¡¿Vale o no?!»
Entonces, el bebé pasa a niño, y se hace carpintero.
(Ahora, voy a explicaros algo fundamental en la teología:
cuando Jesús reza, este no formula plegarias, sino
que se comunica en un tú a tú con Dios).
Durante el rezo, Jesús habla con su padre:
«Papá (sí, tú, el de verdad, no ese carpintero
holgazán y adicto a la cocaína),
cuando nací un querubín obeso
me dijo que los romanos
me torturarán en el futuro. ¿Es eso
verdad?»
«Sí, ¿por qué no iba a serlo?»
«¡Pues lo veo injusto! ¡No quiero!»
«Bueno, ¿y qué propones, entonces?»
«Quiero aprender las técnicas de combate de tus ángeles guerreros.
Así, acabaré de verdad con el mal que aflige a los hombres».
«Vale. Mañana empezamos, que hoy tengo resaca de licor de nube».
Entonces, Jesús aprende el hokuto shinken borracho
(Estrella del Sur. ¡Ba-Dum-Tss!)
entre rezos, y muebles, y ahora me marco un flash-forward
porque la Biblia no explica esta etapa:
¡Jesús sube 123.456 puntos de experiencia y alcanza el nivel 30! Aprende impactrueno,
lanzallamas, corte cruzado, híper rayo, navajazo, cura, cura+, cura++, esuna y sanctus.
A los 30 años, Jesús se hace el carpintero oficial de
los muebles del rey de los unicornios kiwi,
unos unicornios con forma y sabor a kiwi.
Allí, Jesús conoció a doce chalaos que se
fugaron de una institución mental romana:
Pedro, Santiago, el Anciano, Juan,
Andrés, Bartolomé, Santiago, el Menor,
Judas Iscariote, Judas Tadeo, Mateo,
Felipe, Simón y Tomás.
Según lo que contaron, todos ellos trabajaban
en un banco. Un día se les ocurrió mandar
a la mierda a un cliente que trajo mil
euros en monedas de un céntimo.
Un senador romano que estaba por ahí
vio esto y llamó a la coorti urbane,
que detuvo a los doce locos.
Fueron enviados a una institución
mental, donde estuvieron dos años.
Se escaparon en una revuelta generada
por un incendio en la cocina.
Jesús se hizo amigo de los doce piraos a quienes
bautizó como los doce apóstoles. Juntos
se fueron de viaje hacia La Casa Blanca,
en Estados Unidos. Iban a matar, por fin,
al mago vampiro Washington.
¡Jesús sube 35.000 puntos de experiencia y alcanza el nivel 33!
En un cartel roído, se lee:
«URTIMA SENA FIESTA CON AFTER
TRAERCE PROPIA COMIDA Y BEVIDA».
Dentro del recinto, Jesús se prepara
para dar un discurso:
«Estamos reunidos aquí pa-»
«¡Viva! ¡Qué discurso tan bueno! ¡Ea, a comer!»
Todos aplauden extasiados, y Jesús se queda
con cara de 8 metros, sin poder dar su discurso.
De entre la multitud, un apóstol se le acerca:
«¿Por qué la llamas última cena, Jesús?
Si mañana tenemos otra cena con los vecinos».
«Bueno, verás. Es que me refería a que esta cena
tenemos que disfrutarla como si fuera la última.
Carpe diem, ya sabes».
Mientras todos festejan, Judas Iscariote se acerca
a Jesús y le besa en los labios; acto
seguido, ambos se desnudan y comienzan
a tener sexo anal animalesco acompañado
de gritos de furor de los demás comensales.
«¿Por qué no?», le dice Bartolomé a
Juan. Ambos se desnudan y realizan
lo mismo que están haciendo
Jesús y Judas Iscariote.
Todos comienzan a desnudarse y a follar
como animales; lo que al principio
era una cena con DJ (que abandonó
el lugar cuando vio el panorama) se ha convertido
en una orgía de proporciones bíblicas (ja).
De repente llama la coorti urbane.
Alguien se estaba quejando del
ruido que los apóstoles, Jesús, los Reyes Magos
y dos unicornios kiwi estaban montando.
Al ver que nadie respondía a
sus gritos, tiraron la puerta abajo,
vieron la fiesta, y ejecutaron a
todo el mundo, menos a Jesús, que murió
por un coma etílico.
Así concluye mi versión de la vida del profeta que
tendría que haber sido la del Jesús real.
Ahora, para los listillos de turno: ¿que esto no es realista? ¿Quién es Jesús? ¿Eh?
¡Respondedme, babuinos pachangueros!
Da igual, me responderé a mí mismo:
¡Jesús es el rey de los judíos!
¿Qué es un poema que versa sobre un rey?
¡Un poema realista!
¿Ahora qué vais a decir? ¿Eh?
¿Miento acaso?
Sí, vale, parece que al principio del poema
voy a hablar de un Jesús con poderes
de la hostia que va a luchar contra bicharracos
y todas esas mamarrachadas.
Pero mi Jesús también muere, y más
feliz que el Jesús que es adorado: con una
corrida dentro del culo y whiskey corriendo por
sus venas.
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