LA CIGARRA
Cantando la cigarra pasó el verano entero,
sin hacer provisiones allá para el invierno;
los fríos la obligaron a guardar el silencio
y a acogerse al abrigo de su estrecho aposento.
(Fragmento del Poema: La Cigarra y la hormiga,
Autor: Antonio Machado.)
Cantando iba una cigarra
feliz y contenta
pues el verano por fin había llegado.
La cigarra estaba bien feliz y contenta
tanto así que se olvido de tomar precauciones
para el invierno clásico de Panamá.
Y es que Panamá es un país en el cuál
mucho llueve
pero de eso la cigarra se olvido.
Un buen día un fuerte aguacero de mayo
la tomó en la mitad del camino
y la pobre cigarra no sabía que hacer.
De repente encontró un lugar oscuro y tenebroso
que parecía ser una enorme cueva
sin miedo alguno la cigarra entró para abrigarse de la lluvia.
Allí pasó la noche la cigarra como sí nada dormida quedo
sin embargo a la mañana siguiente
un enorme animal arribo.
Era un viejo zorro negro de esos que mucho saben
la cigarra estaba asustada la pobre por el tamaño del animal
Esté le digo: "No te preocupes OH cigarra, sigue tú camino que nada yo te haré"
la cigarra siguió su camino pero de ahora en adelante
tomó precauciones para el invierno y así jamás volver a encontrarse
en una situación parecida.
Cantando la cigarra pasó el verano entero,
sin hacer provisiones allá para el invierno;
los fríos la obligaron a guardar el silencio
y a acogerse al abrigo de su estrecho aposento.
(Fragmento del Poema: La Cigarra y la hormiga,
Autor: Antonio Machado.)
Cantando iba una cigarra
feliz y contenta
pues el verano por fin había llegado.
La cigarra estaba bien feliz y contenta
tanto así que se olvido de tomar precauciones
para el invierno clásico de Panamá.
Y es que Panamá es un país en el cuál
mucho llueve
pero de eso la cigarra se olvido.
Un buen día un fuerte aguacero de mayo
la tomó en la mitad del camino
y la pobre cigarra no sabía que hacer.
De repente encontró un lugar oscuro y tenebroso
que parecía ser una enorme cueva
sin miedo alguno la cigarra entró para abrigarse de la lluvia.
Allí pasó la noche la cigarra como sí nada dormida quedo
sin embargo a la mañana siguiente
un enorme animal arribo.
Era un viejo zorro negro de esos que mucho saben
la cigarra estaba asustada la pobre por el tamaño del animal
Esté le digo: "No te preocupes OH cigarra, sigue tú camino que nada yo te haré"
la cigarra siguió su camino pero de ahora en adelante
tomó precauciones para el invierno y así jamás volver a encontrarse
en una situación parecida.