El_Atrapasueños
Poeta recién llegado
En esta vida, la tristeza se regocija
con los males, las penurias
alborotan a los hombres
y Dios ríe sátiramente,
por el hombre mediocre.
En esta Vida, el mal es pan del día
los hombres comen miseria,
se sumergen en los bajos mundos,
donde ni hasta ni Lucifer, ha llegado;
donde es animal de su propio prójimo.
En esta vida, la deidad de uno,
es su propia soberbia y mediocridad,
y su propio deleite es el dolor ajeno.
Me abjuro, frente al divino;
¿Donde está él?, me pregunto,
el gentío se aborrece
y él, se hace más abstracto.
Abyecto llega el hombre, frente a los suyos,
acallando los gemidos que sollozos
buscan el pan que tienen en la mano.
¡No solo de pan vive el hombre!...
dice la palabra del onmipresente,
claro,... el hombre no vive de nada;
cada uno tiene un acíbar;
¿y quien nos lo calma?
¿Dios?, Dios no existe
escuche decir,
pero entonces,
¿a quien claman misericordia?
a ellos mismos me respondieron.
Cuando claman a un Dios
de solo fe, la buenaventura,
se catequiza en desprecio que todos poseen.
Mientras el Todopoderoso y el Leviatán
se sientan a un tablero
a retozar el ajedrez,
el hombre burla al prójimo
y lo esgrime para su juego.
Mientras el cuerpo expira,
el ilustrado retoza destruyendo
a su habitat, a su mundo.
Mientras, proso estas coplas,
la ironía y la felicidad
se empalman en un camino,
la vida y la muerte
se forjan en uno,
el hombre mata al hombre
y la esperanza va desapareciendo
junto con el orbe que la acoge.
con los males, las penurias
alborotan a los hombres
y Dios ríe sátiramente,
por el hombre mediocre.
En esta Vida, el mal es pan del día
los hombres comen miseria,
se sumergen en los bajos mundos,
donde ni hasta ni Lucifer, ha llegado;
donde es animal de su propio prójimo.
En esta vida, la deidad de uno,
es su propia soberbia y mediocridad,
y su propio deleite es el dolor ajeno.
Me abjuro, frente al divino;
¿Donde está él?, me pregunto,
el gentío se aborrece
y él, se hace más abstracto.
Abyecto llega el hombre, frente a los suyos,
acallando los gemidos que sollozos
buscan el pan que tienen en la mano.
¡No solo de pan vive el hombre!...
dice la palabra del onmipresente,
claro,... el hombre no vive de nada;
cada uno tiene un acíbar;
¿y quien nos lo calma?
¿Dios?, Dios no existe
escuche decir,
pero entonces,
¿a quien claman misericordia?
a ellos mismos me respondieron.
Cuando claman a un Dios
de solo fe, la buenaventura,
se catequiza en desprecio que todos poseen.
Mientras el Todopoderoso y el Leviatán
se sientan a un tablero
a retozar el ajedrez,
el hombre burla al prójimo
y lo esgrime para su juego.
Mientras el cuerpo expira,
el ilustrado retoza destruyendo
a su habitat, a su mundo.
Mientras, proso estas coplas,
la ironía y la felicidad
se empalman en un camino,
la vida y la muerte
se forjan en uno,
el hombre mata al hombre
y la esperanza va desapareciendo
junto con el orbe que la acoge.