Yo miraba tu rostro cautivo de sueños, tu cuerpo gastado con el humo agrio del pasar. Contemplaba tus sentidos y tu solo huias de alguna realidad difusa, de algun sueño mal vivido, de algun aroma mal diluido, huias.
El se reìa, ellos solo se miraban, yo tal vez reaccionaba, pero los sentimientos habian doblado la esquina y estaban lejos para ser capturados.
Miedo de perder las ancias, de contemplar el olvido, de fragmentar lo vivido. Mi vida no gira en torno al amor , no por no amar sino por desconocerlo, por no saber que hay algun sentimiento en este cuerpo olvidado.
Ternura, paciòn, piscas, condimentos del amor, de ese amor pasajero que pone agrio a los amantes, que desvive los suspiros. Le ponen nombre al placer, le firman en la frente limites a la verdad, condenan fronteras la lealtad, le reprimen la risa al mar, destrullen lo bello del momento con proyecciones que no sirben mas que para limitar.
Amor eterno en castillos de cristal, devemos cambiar, renobar amantes, para no perder mas, para fomentar algo que se transforma en sentimientos, para no dejar de amar.
Tantos cuerpos bagabundos por amor, esclavisados por palabras bellas que suelen sus alas cortar. Pobre... pobre amor disfrazado, unsurpado por placer.

El se reìa, ellos solo se miraban, yo tal vez reaccionaba, pero los sentimientos habian doblado la esquina y estaban lejos para ser capturados.
Miedo de perder las ancias, de contemplar el olvido, de fragmentar lo vivido. Mi vida no gira en torno al amor , no por no amar sino por desconocerlo, por no saber que hay algun sentimiento en este cuerpo olvidado.
Ternura, paciòn, piscas, condimentos del amor, de ese amor pasajero que pone agrio a los amantes, que desvive los suspiros. Le ponen nombre al placer, le firman en la frente limites a la verdad, condenan fronteras la lealtad, le reprimen la risa al mar, destrullen lo bello del momento con proyecciones que no sirben mas que para limitar.
Amor eterno en castillos de cristal, devemos cambiar, renobar amantes, para no perder mas, para fomentar algo que se transforma en sentimientos, para no dejar de amar.
Tantos cuerpos bagabundos por amor, esclavisados por palabras bellas que suelen sus alas cortar. Pobre... pobre amor disfrazado, unsurpado por placer.

