Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
La tierra es un hielo que arde en las entrañas
y gobernada, por el suspiro de malevo
de la individualidad.
Podría ser siniestra la diestra
que cabalga sinuosa por las calles de los techos
y el corazón que maltrecho
rompió sendas purpuras de presagios.
No hay razón para hablar,
bien lo digo,
ni trampa mortal para el valle herido
en mi esquizofrenia de reserva
de todos mis bolsillos.
Y si por si acaso estás allí,
leyéndome,
sea de tu conocimiento
que he sido
como el enjulio donde se enrolla la urdimbre
y brota aguas cocidas
con hilos de añoranza.
Y si sigues aún en este destino conmigo,
sea tu lectura mi barco hundido
que navega sobre terrestres montañas de pinceles
pintando tus ojos
para ver con los míos.
y gobernada, por el suspiro de malevo
de la individualidad.
Podría ser siniestra la diestra
que cabalga sinuosa por las calles de los techos
y el corazón que maltrecho
rompió sendas purpuras de presagios.
No hay razón para hablar,
bien lo digo,
ni trampa mortal para el valle herido
en mi esquizofrenia de reserva
de todos mis bolsillos.
Y si por si acaso estás allí,
leyéndome,
sea de tu conocimiento
que he sido
como el enjulio donde se enrolla la urdimbre
y brota aguas cocidas
con hilos de añoranza.
Y si sigues aún en este destino conmigo,
sea tu lectura mi barco hundido
que navega sobre terrestres montañas de pinceles
pintando tus ojos
para ver con los míos.
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