Hotarubi
Poeta recién llegado
Pigmalionismo.
Sindactilia de una mirada perdida en el frío,
sus dedos eran como un indómito carro íbero,
frunciendo en la piedra una sonrisa velada.
Buscando la perfección, el ágape en el mármol,
un menhir tallado de vida, suave, cimbreante,
que se balancea y se retuerce,
como ese animal que finge su muerte.
El brote de ciruelo teñía sus mejillas de primavera
y en su arqueada médula espinal
se reproducían las medusas luminiscentes,
como una nebulosa, engendrando estrellas.
Corazón piezoeléctrico, pulso quebradizo
que acompaña al latido de cristal
¿Qué manos serán capaces de sostenerlo?
Y en el silencio funambulesco
se somete al ósculo exánime de una quimera,
recolectando de su lengua la ternura del té blanco.
Abiogénesis réplica de un sueño veteado
que desgarra la placenta del deseo,
uniendo la existencia con la inconsciencia.
Luz al final del túnel que culmina en un beso.
Sindactilia de una mirada perdida en el frío,
sus dedos eran como un indómito carro íbero,
frunciendo en la piedra una sonrisa velada.
Buscando la perfección, el ágape en el mármol,
un menhir tallado de vida, suave, cimbreante,
que se balancea y se retuerce,
como ese animal que finge su muerte.
El brote de ciruelo teñía sus mejillas de primavera
y en su arqueada médula espinal
se reproducían las medusas luminiscentes,
como una nebulosa, engendrando estrellas.
Corazón piezoeléctrico, pulso quebradizo
que acompaña al latido de cristal
¿Qué manos serán capaces de sostenerlo?
Y en el silencio funambulesco
se somete al ósculo exánime de una quimera,
recolectando de su lengua la ternura del té blanco.
Abiogénesis réplica de un sueño veteado
que desgarra la placenta del deseo,
uniendo la existencia con la inconsciencia.
Luz al final del túnel que culmina en un beso.