Jcmch
Poeta veterano en el portal.
Gracia augusta, que caía en las nieves enrojecidas de sangre.
Ahh esas historias, que sellaban con magia las impurezas.
Esas noches enconadas de miedo, que las caricias manejan.
Pierrot un personaje que se viste en cuadros sicológicos.
Pierrot ¡Mi alma!
¡Nadie entenderá lo que escribo!
Pero a la mesa vizcaína acuden sus tropas de maquillaje.
Un toque etéreo de verde azulado corajudo.
Un poco de magneto para los parpados pesados
y un sorbo de rojo para los labios impregnados de sal.
¡Le tengo terror a los payasos!
¡Envenenara mi cuerpo con sus muecas diabólicas!
Esa imagen Pierrot mis cabellos sobre mi rostro,
el reflejo lejano de una sonrisa
todas mis alegrías ondean clavadas ante la luna
fuera de mi alcance
Y, para mí, la escalofriante cena.
Para la escalofriante cena
entre el espléndido brillo del oro
y la trémula llama de las velas,
se acerca al altar... ¡Pierrot!
Su mano, a Dios consagrada
rasga la vestidura sacerdotal,
acude a la escalofriante cena,
entre el espléndido brillo del oro.
Con ademán de bendición,
expone ante las almas inquietas
una Hostia de la que caen rojas gotas:
¡su corazón en dedos ensangrentados,
acude a la escalofriante cena!
Y luego la luna Pierrot la luna!
La Luna, una brillante espada turca
sobre un negro cojín de seda,
como un gigantesco espectro caerá
¡en la oscura y dolorosa noche!
Pierrot vaga sin descanso
y con miedo mortal fija su mirada
en la Luna, una brillante espada turca
sobre un negro cojín de seda.
Las rodillas le tiemblan,
se desmaya y cae.
Imagina, con un susurro tenso,
caer sobre su cuello pecador
la Luna, una brillante espada turca.
Cursiva: PIERROT LUNAIRE Por ALBERT GIRAUD
Ahh esas historias, que sellaban con magia las impurezas.
Esas noches enconadas de miedo, que las caricias manejan.
Pierrot un personaje que se viste en cuadros sicológicos.
Pierrot ¡Mi alma!
¡Nadie entenderá lo que escribo!
Pero a la mesa vizcaína acuden sus tropas de maquillaje.
Un toque etéreo de verde azulado corajudo.
Un poco de magneto para los parpados pesados
y un sorbo de rojo para los labios impregnados de sal.
¡Le tengo terror a los payasos!
¡Envenenara mi cuerpo con sus muecas diabólicas!
Esa imagen Pierrot mis cabellos sobre mi rostro,
el reflejo lejano de una sonrisa
todas mis alegrías ondean clavadas ante la luna
fuera de mi alcance
Y, para mí, la escalofriante cena.
Para la escalofriante cena
entre el espléndido brillo del oro
y la trémula llama de las velas,
se acerca al altar... ¡Pierrot!
Su mano, a Dios consagrada
rasga la vestidura sacerdotal,
acude a la escalofriante cena,
entre el espléndido brillo del oro.
Con ademán de bendición,
expone ante las almas inquietas
una Hostia de la que caen rojas gotas:
¡su corazón en dedos ensangrentados,
acude a la escalofriante cena!
Y luego la luna Pierrot la luna!
La Luna, una brillante espada turca
sobre un negro cojín de seda,
como un gigantesco espectro caerá
¡en la oscura y dolorosa noche!
Pierrot vaga sin descanso
y con miedo mortal fija su mirada
en la Luna, una brillante espada turca
sobre un negro cojín de seda.
Las rodillas le tiemblan,
se desmaya y cae.
Imagina, con un susurro tenso,
caer sobre su cuello pecador
la Luna, una brillante espada turca.
Cursiva: PIERROT LUNAIRE Por ALBERT GIRAUD