Orfelunio
Poeta veterano en el portal

Picurín
Picurín era un buen chico,
que a Picura se arrimó;
por su labia y por su pico,
Picurín se enamoró.
Y con el chin pan pum del tico,
y en el rin bam bum de gala,
la Picura era zagala
que vestía a todo rico;
si algún pobre se acercaba,
le escocía por borrico
que a Picurín sólo rascaba.
Picurín, picurín,
tu madre te manda a comprar,
Picurín, Picurín,
pimienta molida,
tabasco, azafrán,
¡chin pum!
Si Picura te alcanza
no la debes tocar,
que tu padre se enfada
por quererla picar.
Que Picura es adulta,
y tú eres zagal;
date la vuelta
y vuelve a empezar.
Picurín, ¡ve a comprar!,
¡chin pum!
Picurín,
¡no la debes tocar!,
¡chin pum!
Picurín el dinero perdió,
con las prisas
para irse a jugar;
y el tendero le dijo:
si no hay dinero,
no hay jornal,
¡chin pum!
Picurín marchó
en busca del pagar;
preguntó y nadie supo
del dinero de pitar.
Al fin divisó la moneda
y la fue casi a alcanzar,
cuando un zapato negro
le impidió todo su afán.
Señor que está pisando
la moneda de mi amor,
del tabaco y del chin pun.
Qué moneda y qué dolor…
Como ves aparto el pie,
y no hay moneda, ni color,
sólo hay un agujero
que nos lleva hacia el picón.
Miré y miré por lo redondo,
ni rastro del señor,
cuando allá donde ojo es mondo,
divisé una montaña, nada más.
Quise verla más de cerca
y el señor apareció,
diciéndome no pueda
si el camello no es de flor.
Me atreví de picadura
a meterme en el borrón,
y al llegar hasta la altura
donde el pico no picó,
descubrí un nuevo mundo…
Nunca estuve tan profundo
ni en la etapa de carbón,
y en la crema del betún
que usaba aquel señor,
decía a todo el mundo:
"tabaco por favor,
que allá era champú,
y picadura por error,
lo que iba del asunto
aquí sólo es chin pon"
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