prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dos poemas hablaban uno con el otro:
tú , que tienes los versos de amor,
¿has tenido algún mordisco?
Cogí varios pececitos, pequeños,
y los devolví al alma...
¿Y tú?
Estoy pescando mi proprio cadáver
del lago de una lágrima
que todavía le queda un poco de amor...
Entonces cambiemos de sitio,
siéntate tú ​a la vista, por favor,
y yo estaré en la sombra de la tristeza.
tú , que tienes los versos de amor,
¿has tenido algún mordisco?
Cogí varios pececitos, pequeños,
y los devolví al alma...
¿Y tú?
Estoy pescando mi proprio cadáver
del lago de una lágrima
que todavía le queda un poco de amor...
Entonces cambiemos de sitio,
siéntate tú ​a la vista, por favor,
y yo estaré en la sombra de la tristeza.
Última edición: