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Pesadilla.

Luciana Rubio

Poeta veterano en el portal
Soñé que de una peña me arrojaba
esperando alcanzarte hasta la muerte,
pues soñaba mirarte tieso, inerte,
sin aliento tu boca se callaba.

En el sueño sin fe yo antes lloraba,
por la gran decepción, maldita suerte,
que besabas a esa otra creí verte
y la intensa pasión me acaloraba.

Era tal la emoción, y tal mi enojo
que hizo presa de mí, con tanta rabia,
que el pensar tu traición aún me agravia.

Y presa del dolor, hecha un despojo,
fui a clavarte un puñal, en mi locura,
por ser áspera, cruel, ingrata y dura.
 
Soñé que de una peña me arrojaba
esperando alcanzarte hasta la muerte,
pues soñaba mirarte tieso, inerte,
sin aliento tu boca se callaba.

En el sueño sin fe yo antes lloraba,
por la gran decepción, maldita suerte,
que besabas a esa otra creí verte
y la intensa pasión me acaloraba.

Era tal la emoción, y tal mi enojo
que hizo presa de mí, con tanta rabia,
que el pensar tu traición aún me agravia.

Y presa del dolor, hecha un despojo,
fui a clavarte un puñal, en mi locura,
por ser áspera, cruel, ingrata y dura.
Tristes versos pero con una única melodía de dolor.
Muy bonito a pesar de lo sucedido.

Saludos
 
Soñé que de una peña me arrojaba
esperando alcanzarte hasta la muerte,
pues soñaba mirarte tieso, inerte,
sin aliento tu boca se callaba.

En el sueño sin fe yo antes lloraba,
por la gran decepción, maldita suerte,
que besabas a esa otra creí verte
y la intensa pasión me acaloraba.

Era tal la emoción, y tal mi enojo
que hizo presa de mí, con tanta rabia,
que el pensar tu traición aún me agravia.

Y presa del dolor, hecha un despojo,
fui a clavarte un puñal, en mi locura,
por ser áspera, cruel, ingrata y dura.


Bien metida, la daga digo el puñal, ante la duda la dura navaja, me gustó el tema, saludos desde mi turbio lago.
 
Soñé que de una peña me arrojaba
esperando alcanzarte hasta la muerte,
pues soñaba mirarte tieso, inerte,
sin aliento tu boca se callaba.

En el sueño sin fe yo antes lloraba,
por la gran decepción, maldita suerte,
que besabas a esa otra creí verte
y la intensa pasión me acaloraba.

Era tal la emoción, y tal mi enojo
que hizo presa de mí, con tanta rabia,
que el pensar tu traición aún me agravia.

Y presa del dolor, hecha un despojo,
fui a clavarte un puñal, en mi locura,
por ser áspera, cruel, ingrata y dura.
Una pesadilla descarnada y llena de descontrol.
Un beso, Luciana.
 
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