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Pesada Fortuna

IgnotaIlusión

El Hacedor de Horizontes
Acostado me encontraba su vida,
mi vida es solo una ida sin renglones,
una subida de tono,
y de tonos transparentes,

oscuros como el quebranto de mil almas,

soy solo sombra,
la deshonra de toda oscuridad,

la paloma de la guerra,

cuenta la divina dama
que sus canticos estorban,

por un mundo cegado,
amarrado a un consuelo ilusorio,

propia necedad que se clava en la piel,

Libertad,
veneno que llueve desde el cielo,
potestad del destino,
voluntad del tiempo,
como una miel infernal,

seductiva a los ojos de Caronte,
inundando su barca,
imponiendo su orden,

la muerte nos acompañará
hasta admirar nuestra corpórea sequedad,

finiquitará la agitación del recuerdo,

esencia bendita
de los que en silencio lloran,

y el silencio es mas poderoso,

mas se crea desde la nada,
mas se sufre cuando la padecemos,

eterna e incuestionable contradicción,

conoceremos la tristeza,

de lo que nunca pasó ni pasará,

de lo que observamos,
con ojos etéreos,
antes de nacer,

de lo que admiramos ensoñando,
entre anhelos y condena,

conoceremos la pesada fortuna,
de no poder respirar la soledad.
 
Acostado me encontraba su vida,
mi vida es solo una ida sin renglones,
una subida de tono,
y de tonos transparentes,

oscuros como el quebranto de mil almas,

soy solo sombra,
la deshonra de toda oscuridad,

la paloma de la guerra,

cuenta la divina dama
que sus canticos estorban,

por un mundo cegado,
amarrado a un consuelo ilusorio,

propia necedad que se clava en la piel,

Libertad,
veneno que llueve desde el cielo,
potestad del destino,
voluntad del tiempo,
como una miel infernal,

seductiva a los ojos de Caronte,
inundando su barca,
imponiendo su orden,

la muerte nos acompañará
hasta admirar nuestra corpórea sequedad,

finiquitará la agitación del recuerdo,

esencia bendita
de los que en silencio lloran,

y el silencio es mas poderoso,

mas se crea desde la nada,
mas se sufre cuando la padecemos,

eterna e incuestionable contradicción,

conoceremos la tristeza,

de lo que nunca pasó ni pasará,

de lo que observamos,
con ojos etéreos,
antes de nacer,

de lo que admiramos ensoñando,
entre anhelos y condena,

conoceremos la pesada fortuna,
de no poder respirar la soledad.
Dolor en silencio.

Saludos
 
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