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Perro que ladra a la luna

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PERRO QUE LADRA A LA LUNA



Vigilando los devaneos de la luna

como un perro insomne y sulfuroso

Corro tras de mi sombra

y ladro, ladro, ladro

con esa vocecita de falsa soprano

mientras la luna se encoge y oculta

tras la nube cómplice.



Con lascivos movimientos

los sauces tararean sus salmodias

junto al río

en el que la luna se refleja impávida

Los ojos de las piedras

que tantos secretos saben

se cierran en la obligada madrugada

Se cierran pero saben.



Y yo, perro ávido de luna,

ladro, ladro y ladro

con esa rídicula vocecita de soprano

Y bebo bajo los lascivos movimientos

de los sauces

esperando la salida de la luna

cometido su adulterio tras la nube

entonces beberé sus blancos gajos

esparcidos por el río.
 
PERRO QUE LADRA A LA LUNA



Vigilando los devaneos de la luna

como un perro insomne y sulfuroso

Corro tras de mi sombra

y ladro, ladro, ladro

con esa vocecita de falsa soprano

mientras la luna se encoge y oculta

tras la nube cómplice.



Con lascivos movimientos

los sauces tararean sus salmodias

junto al río

en el que la luna se refleja impávida

Los ojos de las piedras

que tantos secretos saben

se cierran en la obligada madrugada

Se cierran pero saben.



Y yo, perro ávido de luna,

ladro, ladro y ladro

con esa rídicula vocecita de soprano

Y bebo bajo los lascivos movimientos

de los sauces

esperando la salida de la luna

cometido su adulterio tras la nube

entonces beberé sus blancos gajos

esparcidos por el río.
Ladridos de nostalgia.

Saludos
 
PERRO QUE LADRA A LA LUNA



Vigilando los devaneos de la luna

como un perro insomne y sulfuroso

Corro tras de mi sombra

y ladro, ladro, ladro

con esa vocecita de falsa soprano

mientras la luna se encoge y oculta

tras la nube cómplice.



Con lascivos movimientos

los sauces tararean sus salmodias

junto al río

en el que la luna se refleja impávida

Los ojos de las piedras

que tantos secretos saben

se cierran en la obligada madrugada

Se cierran pero saben.



Y yo, perro ávido de luna,

ladro, ladro y ladro

con esa rídicula vocecita de soprano

Y bebo bajo los lascivos movimientos

de los sauces

esperando la salida de la luna

cometido su adulterio tras la nube

entonces beberé sus blancos gajos

esparcidos por el río.

Excelente y muy amena lectura, un placer querido amigo Miguel. Un abrazo y mis mejores deseos siempre.
 
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