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Peregrinación involuntaria

Iguazú

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Si restas las batallas mal resueltas
de las que llevan diferente sino
verás que el resultado es un camino
de cambio de sentido y muchas vueltas.

Iguazú

Peregrinación involuntaria​

La historia nos avisa, y sin embargo,
en el atril se asienta el mismo trino
que marca el ritmo atroz al peregrino
cuando comienza un viaje negro y largo.​

No hay tiempo ni estación para el letargo,
ni suelo donde reclinar su sino
para implorar, al Dios que ve divino,
la libre absolución del cruel encargo.​

Si dicen que hay un Dios que todo ve
y a todas horas él nos acompaña,
por qué no aplica al borde la guadaña,
y le ofrece la mano a quien con fe
afable vive con la telaraña
de horrores, cada vez que el vil se ensaña.​

O lo que es lo mismo​

—Hermanos —dijo Dios—, seréis iguales
y fechos a mi imagen de bondad,
os dejo los pecados capitales
y sea siempre así mi voluntad.
—Por qué —pregunto a Dios—, si ves señales,
no aturdes al que aplica la maldad,
antes que mire al cielo
el primer desconsuelo.​

Iguazú​
 
Última edición:
Si restas las batallas mal resueltas
de las que llevan diferente sino
verás que el resultado es un camino
de cambio de sentido y muchas vueltas.

Iguazú

Peregrinación involuntaria​

La historia nos avisa, y sin embargo,
en el atril se asienta el mismo trino
que marca el ritmo atroz del peregrino
cuando comienza un viaje negro y largo.​

No hay tiempo ni estación para el letargo,
ni suelo donde reclinar su sino
para implorar, al Dios que ve divino,
la libre absolución del cruel encargo.​

Si dicen que hay un Dios que todo ve
y a todas horas él nos acompaña,
por qué no aplica al borde la guadaña,
y le ofrece la mano a quien con fe
afable vive con la telaraña
de horrores, cada vez que el vil se ensaña.​

O lo que es lo mismo​

—Hermanos —dijo Dios—, seréis iguales
y fechos a mi imagen de bondad,
os dejo los pecados capitales
y sea siempre así mi voluntad.
—Por qué —pregunto a Dios—, si ves señales,
no aturdes al que aplica la maldad,
antes que mire al cielo
el primer desconsuelo.​

Iguazú​
Excelente poema Iguazú. Me ha encantado leerte. Un abrazo con la pluma del alma. Buen domingo
 
Si restas las batallas mal resueltas
de las que llevan diferente sino
verás que el resultado es un camino
de cambio de sentido y muchas vueltas.

Iguazú

Peregrinación involuntaria​

La historia nos avisa, y sin embargo,
en el atril se asienta el mismo trino
que marca el ritmo atroz al peregrino
cuando comienza un viaje negro y largo.​

No hay tiempo ni estación para el letargo,
ni suelo donde reclinar su sino
para implorar, al Dios que ve divino,
la libre absolución del cruel encargo.​

Si dicen que hay un Dios que todo ve
y a todas horas él nos acompaña,
por qué no aplica al borde la guadaña,
y le ofrece la mano a quien con fe
afable vive con la telaraña
de horrores, cada vez que el vil se ensaña.​

O lo que es lo mismo​

—Hermanos —dijo Dios—, seréis iguales
y fechos a mi imagen de bondad,
os dejo los pecados capitales
y sea siempre así mi voluntad.
—Por qué —pregunto a Dios—, si ves señales,
no aturdes al que aplica la maldad,
antes que mire al cielo
el primer desconsuelo.​

Iguazú​
Muy bonito, me ha servido de reflexión.
Muy elocuente.

Saludos
 
Si restas las batallas mal resueltas
de las que llevan diferente sino
verás que el resultado es un camino
de cambio de sentido y muchas vueltas.

Iguazú

Peregrinación involuntaria​

La historia nos avisa, y sin embargo,
en el atril se asienta el mismo trino
que marca el ritmo atroz al peregrino
cuando comienza un viaje negro y largo.​

No hay tiempo ni estación para el letargo,
ni suelo donde reclinar su sino
para implorar, al Dios que ve divino,
la libre absolución del cruel encargo.​

Si dicen que hay un Dios que todo ve
y a todas horas él nos acompaña,
por qué no aplica al borde la guadaña,
y le ofrece la mano a quien con fe
afable vive con la telaraña
de horrores, cada vez que el vil se ensaña.​

O lo que es lo mismo​

—Hermanos —dijo Dios—, seréis iguales
y fechos a mi imagen de bondad,
os dejo los pecados capitales
y sea siempre así mi voluntad.
—Por qué —pregunto a Dios—, si ves señales,
no aturdes al que aplica la maldad,
antes que mire al cielo
el primer desconsuelo.​

Iguazú​
Pregunta retórica. Qué bien hilado, Iguazú. Obra que conduce al cielo, en su azul.
Reposadas letras, en la lectura. Un gusto pasar.
Saludos.
 
Si restas las batallas mal resueltas
de las que llevan diferente sino
verás que el resultado es un camino
de cambio de sentido y muchas vueltas.

Iguazú

Peregrinación involuntaria​

La historia nos avisa, y sin embargo,
en el atril se asienta el mismo trino
que marca el ritmo atroz al peregrino
cuando comienza un viaje negro y largo.​

No hay tiempo ni estación para el letargo,
ni suelo donde reclinar su sino
para implorar, al Dios que ve divino,
la libre absolución del cruel encargo.​

Si dicen que hay un Dios que todo ve
y a todas horas él nos acompaña,
por qué no aplica al borde la guadaña,
y le ofrece la mano a quien con fe
afable vive con la telaraña
de horrores, cada vez que el vil se ensaña.​

O lo que es lo mismo​

—Hermanos —dijo Dios—, seréis iguales
y fechos a mi imagen de bondad,
os dejo los pecados capitales
y sea siempre así mi voluntad.
—Por qué —pregunto a Dios—, si ves señales,
no aturdes al que aplica la maldad,
antes que mire al cielo
el primer desconsuelo.​

Iguazú​


Creo que venimos a este mundo a decidir el bien, a elegir el lado de la luz, y a no ser rebaño de poderes malignos, desde los globales hasta los más pequeños y cercanos.
Si fuésemos perfectos no tendría mérito la bondad.
Quizás esta sea la única explicación que yo encontré para las preguntas y reflexiones que plantea un poema profundo como el tuyo.
Y este camino llamado vida no es nada fácil para quienes decidimos comportarnos lo mejor posible dentro de nuestra condición imperfecta.
Podemos caer, por supuesto, porque a veces la iniquidad pretende llevarnos al barro, pero lo que importa es al final de cuentas no entregar la mente ni el corazón y levantarnos para seguir eligiendo el bien.

Fue un gusto reflexionar a partir de tus palabras.
Muy feliz tarde de domingo.
 
Creo que venimos a este mundo a decidir el bien, a elegir el lado de la luz, y a no ser rebaño de poderes malignos, desde los globales hasta los más pequeños y cercanos.
Si fuésemos perfectos no tendría mérito la bondad.
Quizás esta sea la única explicación que yo encontré para las preguntas y reflexiones que plantea un poema profundo como el tuyo.
Y este camino llamado vida no es nada fácil para quienes decidimos comportarnos lo mejor posible dentro de nuestra condición imperfecta.
Podemos caer, por supuesto, porque a veces la iniquidad pretende llevarnos al barro, pero lo que importa es al final de cuentas no entregar la mente ni el corazón y levantarnos para seguir eligiendo el bien.

Fue un gusto reflexionar a partir de tus palabras.
Muy feliz tarde de domingo.
Dices bien, aunque yo creo que nacemos y aunque elegimos el buen camino siempre están las malditas piedras que nos hacen desviarnos, quizás sea la mala sangre adquirida en el susodicho y, que por fuerza no nos dejan transitar tranquilos.
La justicia que creemos necesaria desde nuestra inocencia nos la arrebatan cuando despertamos de ella.

Mil gracias por la grata visita.
Feliz fin de semana te cobije.
 
Si restas las batallas mal resueltas
de las que llevan diferente sino
verás que el resultado es un camino
de cambio de sentido y muchas vueltas.

Iguazú

Peregrinación involuntaria​

La historia nos avisa, y sin embargo,
en el atril se asienta el mismo trino
que marca el ritmo atroz al peregrino
cuando comienza un viaje negro y largo.​

No hay tiempo ni estación para el letargo,
ni suelo donde reclinar su sino
para implorar, al Dios que ve divino,
la libre absolución del cruel encargo.​

Si dicen que hay un Dios que todo ve
y a todas horas él nos acompaña,
por qué no aplica al borde la guadaña,
y le ofrece la mano a quien con fe
afable vive con la telaraña
de horrores, cada vez que el vil se ensaña.​

O lo que es lo mismo​

—Hermanos —dijo Dios—, seréis iguales
y fechos a mi imagen de bondad,
os dejo los pecados capitales
y sea siempre así mi voluntad.
—Por qué —pregunto a Dios—, si ves señales,
no aturdes al que aplica la maldad,
antes que mire al cielo
el primer desconsuelo.​

Iguazú​
Profunda reflexión a la que nos encaminan tus versos y que se presta al diálogo interior consigo mismo. Creo personalmente que todas las personas tienen la capacidad de distinguir el mal del bien, es una opción libre el tomar una opción u otra a la hora de elegir de la que podemos sacar una lección de aprendizaje que nos haga crecer como personas, si elegimos la opción del bien, la del amor y entrega a los demás, será ella la que haga que cada vez nos parezcamos más a Dios que nos creó libres y a su imagen y semejanza.... En fin, mi querido Iguazú me ha encantado leerte y examinarme a la luz de tus profundos y bellos versos......muááááćkssssss con admiración y cariño.....muáácksssss
 
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