Bethsabeth
Poeta recién llegado
Dentro ya estaba, mas profundo que el oscuro temor, no se como, no se por que, tan inocente mi cuerpo no sabia de que se trataba el juego, sin reglas ni instrucciones me deje llevar, sin importar quien seria el ganador, aposté, contra corriente sentí ganar y perdí.
Como iba yo a entender que no tenia oportunidad de ganar, solo de aprender, como querías que me instruyera de este juego si en mi mente solo estaba el deseo de llegar mas allá, de correr y ganar, cuando la meta estaba en mis manos sin saber, sin presentir ya la pronta caída.
Dentro ya estaba de la partida en que aposté aquello que no poseía, tan ahogada de ti, que ni siquiera tuve la penuria de preguntar, de sospechar
En un juego donde el principal apostador no sabe que esta aventurando la vida, y en contrincante es más astuto, más audaz, que convierte su cuerpo en gabinete de mil esparcimientos, sabiendo que ante el, cualquiera perderá, incluso aquel que no juega.
Más dentro, más profundo, tan perdida, que no sabia que estaba jugando, no tenia idea que apostaba mi vida, mi cuerpo, simple curiosidad, de ansiar, de conocer
Fui perdedor de este juego, nada quedo, ni mi cuerpo recuerdo, tampoco la mente y el corazón, solo recuerdo que en tu cuerpo jugué, en ti aposté, en ti perdí
Que soy mendigo apostador sin saber, sin comprender que si en ti me pierdo, que si a ti me entrego, todo perderé; pero que importa Al fin ya perdida en el mundo estaba, al menos en ti se como dejarme vencer.
Como iba yo a entender que no tenia oportunidad de ganar, solo de aprender, como querías que me instruyera de este juego si en mi mente solo estaba el deseo de llegar mas allá, de correr y ganar, cuando la meta estaba en mis manos sin saber, sin presentir ya la pronta caída.
Dentro ya estaba de la partida en que aposté aquello que no poseía, tan ahogada de ti, que ni siquiera tuve la penuria de preguntar, de sospechar
En un juego donde el principal apostador no sabe que esta aventurando la vida, y en contrincante es más astuto, más audaz, que convierte su cuerpo en gabinete de mil esparcimientos, sabiendo que ante el, cualquiera perderá, incluso aquel que no juega.
Más dentro, más profundo, tan perdida, que no sabia que estaba jugando, no tenia idea que apostaba mi vida, mi cuerpo, simple curiosidad, de ansiar, de conocer
Fui perdedor de este juego, nada quedo, ni mi cuerpo recuerdo, tampoco la mente y el corazón, solo recuerdo que en tu cuerpo jugué, en ti aposté, en ti perdí
Que soy mendigo apostador sin saber, sin comprender que si en ti me pierdo, que si a ti me entrego, todo perderé; pero que importa Al fin ya perdida en el mundo estaba, al menos en ti se como dejarme vencer.