Zulma Martínez
Mar azul...
Parece, mi corazón, una isla olvidada
en borrascoso mar.
Un silencio lúgubre engulle,
de la noche, las mariposas negras,
con sus aleteos de fantasmas
en siniestro vuelo.
Levita un perfume de flores viejas
divagando en un dolor oscuro,
atrapado en telaraña espesa.
Se cuela un viento inexplicable
por los resquicios de la memoria
embarullando los recuerdos.
Hay una pena, una inmensa pena
con sabor a derrumbe,
a estrépito inesperado,
a caída en picada,
a verdad amarga.
Hay una penumbra vacía...
en esa respuesta que no llega.
en borrascoso mar.
Un silencio lúgubre engulle,
de la noche, las mariposas negras,
con sus aleteos de fantasmas
en siniestro vuelo.
Levita un perfume de flores viejas
divagando en un dolor oscuro,
atrapado en telaraña espesa.
Se cuela un viento inexplicable
por los resquicios de la memoria
embarullando los recuerdos.
Hay una pena, una inmensa pena
con sabor a derrumbe,
a estrépito inesperado,
a caída en picada,
a verdad amarga.
Hay una penumbra vacía...
en esa respuesta que no llega.