Juan Manuel Botero Arias
Poeta recién llegado
Ando expectante...Esos cuerpos ausentes de mis superficies, ausentes en el calor profundo que nace de mis instintos.
Esos cuerpos idealizados que retumban, retuercen toda noción solitaria de mi escasa realidad, me hacen perderme en la tentación carnal que devora mi vientre libidinoso.
Tormentosos pasadizos ardorosos se instalan en mis negaciones culpables y la fantasía se eleva como moneda barata de consuelo onanista.
Trifulca ardorosa de mis ángeles mezquinos, esquirlas brillantes de lujuria, toda va unido a la hecatombe visceral de mis apetitos carnales.
Ando perdido entre precipicios de curvas pronunciadas, inútil me lamento por la ignominia de mis ensoñaciones viriles.
Mi frente sincera se desnuda en el escenario excelso del orgasmo, pero mis vísceras insatisfechas me golpean con su acidez, en un golpe de burda realidad, y así, llevo repitiendo incesante la misma rutina...Imaginar, imaginar e imaginar y a veces recostar mi espalda en el cabecero, deshabitado, insaciable con una erección sin tocar rebozando de pasión retenida.
Esos cuerpos idealizados que retumban, retuercen toda noción solitaria de mi escasa realidad, me hacen perderme en la tentación carnal que devora mi vientre libidinoso.
Tormentosos pasadizos ardorosos se instalan en mis negaciones culpables y la fantasía se eleva como moneda barata de consuelo onanista.
Trifulca ardorosa de mis ángeles mezquinos, esquirlas brillantes de lujuria, toda va unido a la hecatombe visceral de mis apetitos carnales.
Ando perdido entre precipicios de curvas pronunciadas, inútil me lamento por la ignominia de mis ensoñaciones viriles.
Mi frente sincera se desnuda en el escenario excelso del orgasmo, pero mis vísceras insatisfechas me golpean con su acidez, en un golpe de burda realidad, y así, llevo repitiendo incesante la misma rutina...Imaginar, imaginar e imaginar y a veces recostar mi espalda en el cabecero, deshabitado, insaciable con una erección sin tocar rebozando de pasión retenida.