BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Desiertos tus párpados
en lógicos aplastamientos
huesos cóncavos, espejos convexos.
Oh, enredada entre tus cabellos!
Cómo formas del aire, tu enésimo
atropello! Dulcificada promesa
sin retorno, mira tu propia odisea.
En la llama que alberga el día,
cuando la noche duerme.
Tu propia figura esquelética,
fraguando rocíos y escarchas,
situando la plenitud junto a un
paraguas de desidia.
©
en lógicos aplastamientos
huesos cóncavos, espejos convexos.
Oh, enredada entre tus cabellos!
Cómo formas del aire, tu enésimo
atropello! Dulcificada promesa
sin retorno, mira tu propia odisea.
En la llama que alberga el día,
cuando la noche duerme.
Tu propia figura esquelética,
fraguando rocíos y escarchas,
situando la plenitud junto a un
paraguas de desidia.
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