Olave Jorge
Poeta recién llegado
El odio vuelve hiena al conejo,
hace de la noche, silencioso testigo
del suicidio.
Sin voz,
ni carta, deja tirada una conversación
y desprecia a su razón.
Aunque no veas el amor
sigue dentro tuyo.
Aun odiando a quien te mira,
quien entre lágrimas junta tus piezas
para reconstruirte.
—Para hallarse no hay que perderse
hay que buscarse entre lo roto—
hace de la noche, silencioso testigo
del suicidio.
Sin voz,
ni carta, deja tirada una conversación
y desprecia a su razón.
Aunque no veas el amor
sigue dentro tuyo.
Aun odiando a quien te mira,
quien entre lágrimas junta tus piezas
para reconstruirte.
—Para hallarse no hay que perderse
hay que buscarse entre lo roto—