IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Sin suplicar piedad
la marea asciende,
al igual que la lluvia cae
inundando de tristeza todo suelo,
las estelas de un ocaso perdido,
marcan la fragancia de un tenue infinito,
cuando toda muerte es umbral,
donde se espera,
donde se observa y se recuerda,
un arrepentimiento inmenso
emerge desde mi corazón desalmado,
cuando no haya sentir que fluya sin sangre,
cuando el mar se desangre,
entre cauces condenados a su finitud,
cuando fauces divinas
quiebren los soles a los que les rogamos,
seremos firmamento vacío,
porque la oscuridad es carencia,
porque la esencia de la vida
no se concibe sin su existir,
corrompen suelos ahora desfigurados,
las vertientes de un caos libre,
alimentan infiernos fuertes,
dentro de poco
todo será luz impía,
no habrá ceniza que se deje surgir,
porque los fuegos de estos vientos
serán más que un amanecer,
las costumbres de sus halos,
serán vahos de un eterno agobio,
la espesura de sus instantes,
serán por siempre nostálgicos,
serán para cualquier mortal,
los clavos de dios.
la marea asciende,
al igual que la lluvia cae
inundando de tristeza todo suelo,
las estelas de un ocaso perdido,
marcan la fragancia de un tenue infinito,
cuando toda muerte es umbral,
donde se espera,
donde se observa y se recuerda,
un arrepentimiento inmenso
emerge desde mi corazón desalmado,
cuando no haya sentir que fluya sin sangre,
cuando el mar se desangre,
entre cauces condenados a su finitud,
cuando fauces divinas
quiebren los soles a los que les rogamos,
seremos firmamento vacío,
porque la oscuridad es carencia,
porque la esencia de la vida
no se concibe sin su existir,
corrompen suelos ahora desfigurados,
las vertientes de un caos libre,
alimentan infiernos fuertes,
dentro de poco
todo será luz impía,
no habrá ceniza que se deje surgir,
porque los fuegos de estos vientos
serán más que un amanecer,
las costumbres de sus halos,
serán vahos de un eterno agobio,
la espesura de sus instantes,
serán por siempre nostálgicos,
serán para cualquier mortal,
los clavos de dios.