Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Panacea filosófica
El soneto que suena con impacto
tiene el don del tilín por ser ateo,
que un soneto es afín al mausoleo
cuando virgen y santo me contracto.
No a los Cristos de cruces para un pacto
ni moiseses que suben al oreo,
que el soneto si miente está muy feo
por bonito que quede en su retracto.
Que los dioses se venden por el pico
y animales que hablaran lo dirían:
es mi dios el caballo Federico.
Las gargantas, de dios que lo sabían:
todo el mundo lo tiene por indico
que tan hambrientos dioses comerían.
Ya lo dijo el filósofo cortico
y lo dijo también el gran Limón:
la mentira por siglos de los siglos
se combate afinando la adicción.
Se nos acaba el sol, y el tiempo.
Se acercan sombras, sombra.
Nadie da luz al cuento.
Ya las palabras sobran.
La forma y lugar es un secreto
que nadie sabe descifrar,
arriba, abajo, de lado a lado,
de fuera adentro
de adentro afuera el universo
y volver a ser el centro universal.
El soneto que suena con impacto
tiene el don del tilín por ser ateo,
que un soneto es afín al mausoleo
cuando virgen y santo me contracto.
No a los Cristos de cruces para un pacto
ni moiseses que suben al oreo,
que el soneto si miente está muy feo
por bonito que quede en su retracto.
Que los dioses se venden por el pico
y animales que hablaran lo dirían:
es mi dios el caballo Federico.
Las gargantas, de dios que lo sabían:
todo el mundo lo tiene por indico
que tan hambrientos dioses comerían.
Ya lo dijo el filósofo cortico
y lo dijo también el gran Limón:
la mentira por siglos de los siglos
se combate afinando la adicción.
Se nos acaba el sol, y el tiempo.
Se acercan sombras, sombra.
Nadie da luz al cuento.
Ya las palabras sobran.
La forma y lugar es un secreto
que nadie sabe descifrar,
arriba, abajo, de lado a lado,
de fuera adentro
de adentro afuera el universo
y volver a ser el centro universal.