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Pan

penabad57

Poeta veterano en el portal
Te han concebido unas manos nobles,
cuerpo cálido que se entrelaza en un amor sin tiempo,
fermenta la filantropía en tu cruz de cereal,
aguarda la fe del menesteroso tu innumerable dádiva,
saben los profetas que has levantado mundos
con tu agua y el dulce clamor de tu masa tibia.

Naciste para alimento como un fruto secular
que se entrega a la gracia del ser que sobrevive
detrás del mísero desdén del poderoso.

Tu geometría de piel dorada, nervaduras o lisos músculos,
redondez de madre que ha vivido eternidades,
sustento feraz que en los días amargos de la carencia
se desnuda en la boca y muere.

Con mis falanges amaso tu nombre,
la levadura crea en tu seno nubes de bondad,
tu corteza es un tejado que cobija un alud de futuro,
en tu vientre el niño corona su árbol, el viejo subsiste
con la miga mojada por la leche de la nostalgia,
el hombre se nutre después de que cumplas con tu misión eterna.

No me des, pan,
el rito ni el símbolo.

Regálame tu ofrenda de vida, que es fulgor y canto,
dame tu corazón de esponja para que yo
muerda en él, y te honre, alegre.
 
Última edición:
Has nacido de unas manos nobles,
cuerpo cálido que se entrelaza en un amor sin tiempo,
fermenta la filantropía en tu cruz de cereal,
espera la voz del niño tu dádiva de amor,
saben los profetas que has levantado mundos
con tu agua y el puro clamor de tu masa tibia.

Naciste para alimento como un fruto bondadoso
que se entrega al hambre del humilde,
a la gracia del ser que sobrevive
detrás del mísero desdén del poderoso.

Tu geometría de piel dorada, nervaduras o lisos músculos,
redondez de madre que ha vivido eternidades,
sustento fiel que en los días amargos de la carencia
se desnuda en la boca y muere.

Con mis manos amaso tu nombre,
la levadura crea en tu seno ojos de bondad,
tu corteza es un tejado que cobija un alud de futuro,
en tu vientre el niño nace a la vida, el viejo subsiste
con la miga mojada por la leche de la nostalgia,
el hombre se nutre después de que cumplas con tu misión eterna.

No me des pan
el rito ni el símbolo,
regálame tu ofrenda de vida, que es amor y canto,
dame tu corazón de esponja para que yo
muerda en él, y te honre, alegre.
Mi favorito.
Un abrazo, Ramón.
 
Te han concebido unas manos nobles,
cuerpo cálido que se entrelaza en un amor sin tiempo,
fermenta la filantropía en tu cruz de cereal,
aguarda la fe del menesteroso tu innumerable dádiva,
saben los profetas que has levantado mundos
con tu agua y el dulce clamor de tu masa tibia.

Naciste para alimento como un fruto secular
que se entrega a la gracia del ser que sobrevive
detrás del mísero desdén del poderoso.

Tu geometría de piel dorada, nervaduras o lisos músculos,
redondez de madre que ha vivido eternidades,
sustento feraz que en los días amargos de la carencia
se desnuda en la boca y muere.

Con mis falanges amaso tu nombre,
la levadura crea en tu seno nubes de bondad,
tu corteza es un tejado que cobija un alud de futuro,
en tu vientre el niño corona su árbol, el viejo subsiste
con la miga mojada por la leche de la nostalgia,
el hombre se nutre después de que cumplas con tu misión eterna.

No me des, pan,
el rito ni el símbolo.

Regálame tu ofrenda de vida, que es fulgor y canto,
dame tu corazón de esponja para que yo
muerda en él, y te honre, alegre.
Uno no quiere sólo el pan, quiere el agua de que está hecho, el cereal que vertebra su forma, el aire que se mete en sus rendijas y el fuego que recrea su piel entre las llamas. Un gran poema. Abrazos afectuosos.
 
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