G. Sarmiento
Poeta asiduo al portal

Donde mismo me soñaste,
levanté el más alto templo.
Donde mismo me plantaste,
ahí sembré un sentimiento.
En pequeño va lo grande,
y a lo grande van mis versos...
Ya no lloro por tu ausencia,
ni me ausento de tus besos.
Te siento siempre a mi vera;
y a tu vera, el firmamento.
Si en ti muere mi distancia,
en mi recalan tus vientos...
Abro sendas en el aire
que me acorten ese trecho.
Abro huecos y portales
en la tierra y en mi pecho.
Yo construyo sin pilares,
sin ladrillos, ni lamentos...
No hay paloma mensajera
que no ansíe retornar.
Somos un alma llanera
que añorando está su hogar.
A la luz siempre regresa
lo que deja de soñar...
G.S.A.
Última edición: