Satrapiantares
Poeta recién llegado
Si uno mira bien con la piel que se embriaga de rocío,si uno percibe por los ojos del insomnio su sutil encanto, su temblor, su presencia; se dará cuenta que el sitio de la vida es éste, no aquél otro, ni aquél más, sino éste.
Aquí, se respira la bitácora del día. En los poros ensalzados describen moralejas las partículas de luz. Hay esencia a especias en el aire y, en la lengua, se rescata un gusto de menta y hierbabuena. El fresco rumor de la promesa seduce a los oídos y deja al alma desnuda, vulnerable al hechizo de la Selva Tropical.
Entre gotas de esperanzas renacidas y murmullos de animales juguetones, la conciencia se expande al límite de la razón. La energía neta del entorno de la Vida penetra en las ideas. La entrega del tributo de la Selva retoca el interior de los sueños recaudados. En el estanque transparente y virgen, tomarán un baño las figuras y las ilusiones habrán de corretear por las hojas de caoba y por el azúcar de las bayas silvestres.
Esta es la Selva. Este es mi sueño. Una realidad.
Aquí, se respira la bitácora del día. En los poros ensalzados describen moralejas las partículas de luz. Hay esencia a especias en el aire y, en la lengua, se rescata un gusto de menta y hierbabuena. El fresco rumor de la promesa seduce a los oídos y deja al alma desnuda, vulnerable al hechizo de la Selva Tropical.
Entre gotas de esperanzas renacidas y murmullos de animales juguetones, la conciencia se expande al límite de la razón. La energía neta del entorno de la Vida penetra en las ideas. La entrega del tributo de la Selva retoca el interior de los sueños recaudados. En el estanque transparente y virgen, tomarán un baño las figuras y las ilusiones habrán de corretear por las hojas de caoba y por el azúcar de las bayas silvestres.
Esta es la Selva. Este es mi sueño. Una realidad.