Halloran
Poeta asiduo al portal
El pasado 29 de mayo, Arnaldo Otegui -portavoz
de la organización ilegal Batasuna, perteneciente al entramado de ETA-
realizó unas declaraciones para un medio mexicano.
de la organización ilegal Batasuna, perteneciente al entramado de ETA-
realizó unas declaraciones para un medio mexicano.
PALABRAS DE MUERTE
La muerte, una vez más, abrió la boca.
De ella surgieron palabras
como paz,
como libertad,
como respeto,
las mismas palabras que sus manos
destruyeron durante años de hiel.
La muerte, una vez más, abrió la boca
y escupió sus muertas mentiras.
Mira a la boca de la muerte:
no hay dientes, sino granadas;
no hay lengua, sino escopeta;
no hay labios, sino cadenas.
La boca de la muerte habla del odio travestido,
exhalando un aliento fétido como el cadáver en descomposición
que es la muerte.
La muerte, una vez más, abrió la boca:
sólo esputos pútridos salieron de ella.
Esputos de consenso,
esputos de negociación,
esputos de procesos de paz.
La muerte no sabe que la paz es acto, y no proceso.
La muerte no sabe que la paz no se negocia, sino que se construye.
La muerte no sabe que está muerta.
La boca de la muerte, después de hablar,
rió con los estertores de mil muertos
y en su risa
se oyeron los llantos de los que quedaron con vida.
La voz de la muerte
sonó fuerte como la tormenta.
No sabe que la voz de la vida,
suave como el murmullo de un arroyo,
es más fuerte...
mucho más fuerte...
Una tormenta
no puede nunca
secar un arroyo.
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La muerte, una vez más, abrió la boca.
De ella surgieron palabras
como paz,
como libertad,
como respeto,
las mismas palabras que sus manos
destruyeron durante años de hiel.
La muerte, una vez más, abrió la boca
y escupió sus muertas mentiras.
Mira a la boca de la muerte:
no hay dientes, sino granadas;
no hay lengua, sino escopeta;
no hay labios, sino cadenas.
La boca de la muerte habla del odio travestido,
exhalando un aliento fétido como el cadáver en descomposición
que es la muerte.
La muerte, una vez más, abrió la boca:
sólo esputos pútridos salieron de ella.
Esputos de consenso,
esputos de negociación,
esputos de procesos de paz.
La muerte no sabe que la paz es acto, y no proceso.
La muerte no sabe que la paz no se negocia, sino que se construye.
La muerte no sabe que está muerta.
La boca de la muerte, después de hablar,
rió con los estertores de mil muertos
y en su risa
se oyeron los llantos de los que quedaron con vida.
La voz de la muerte
sonó fuerte como la tormenta.
No sabe que la voz de la vida,
suave como el murmullo de un arroyo,
es más fuerte...
mucho más fuerte...
Una tormenta
no puede nunca
secar un arroyo.
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