Odisea
Poeta recién llegado
Son infinitas las vidas perpetuadas; que infunden la serenidad, por ello, son propias de mi ser.
Nada más parecido al morir, diría el impostor, intentando atrapar un haz de sagacidad; en un efímero presagio, obra de un perezoso destino.
Obtengo un pétalo incauto y lo acecho en soledad,
precisamente, cuando desnortado por su aroma
intento tomar su pulcro tallo, para después,
abstraerme en sus siluetas embriagantes.
Son pactos poéticos envenenados,
huyen sus letras, y en sus rastros, mi vida con la suya gozan de fulgor;
de toda parsimonia verbal, de inmenso verdal, símil al dócil mármol
enraizado al fúnebre adiós.
Son infinitas las vidas,
dentro de ti está la unidad, diría aquel valiente mártir; despertando al destino por su gran obrar,
nada más parecido al vivir.
Nada más parecido al morir, diría el impostor, intentando atrapar un haz de sagacidad; en un efímero presagio, obra de un perezoso destino.
Obtengo un pétalo incauto y lo acecho en soledad,
precisamente, cuando desnortado por su aroma
intento tomar su pulcro tallo, para después,
abstraerme en sus siluetas embriagantes.
Son pactos poéticos envenenados,
huyen sus letras, y en sus rastros, mi vida con la suya gozan de fulgor;
de toda parsimonia verbal, de inmenso verdal, símil al dócil mármol
enraizado al fúnebre adiós.
Son infinitas las vidas,
dentro de ti está la unidad, diría aquel valiente mártir; despertando al destino por su gran obrar,
nada más parecido al vivir.