capidel
Poeta recién llegado
¿Oyes como se resquebrajan las rosas secas?
Pergaminos en que la naturaleza escribió su nombre,
se deshacen en tus dedos en esencia misma.
Es el mismo sonido de los ataúdes viejos, de los cuerpos secos.
Algo se rompe en la estructura acunadora de vida,
polvo bíblico, suena a venganza de Dios,
porque vivir es nadar contracorriente en su Océano,
un Océano lleno de oscuridad y entropía cero.
¿Oyes como se resquebrajan las rosas secas?
Ni siquiera suenan a Otoño, ni siquiera a podredumbre.
Es sólo Invierno, tinieblas pardas de las catedrales
donde todo encuentra su afinidad y deja de ser.
Segundos de tránsito entre el sentimiento y el mineral.
El crujir de los pétalos desvanece toda esperanza de resurrección, ¿o no?
Pergaminos en que la naturaleza escribió su nombre,
se deshacen en tus dedos en esencia misma.
Es el mismo sonido de los ataúdes viejos, de los cuerpos secos.
Algo se rompe en la estructura acunadora de vida,
polvo bíblico, suena a venganza de Dios,
porque vivir es nadar contracorriente en su Océano,
un Océano lleno de oscuridad y entropía cero.
¿Oyes como se resquebrajan las rosas secas?
Ni siquiera suenan a Otoño, ni siquiera a podredumbre.
Es sólo Invierno, tinieblas pardas de las catedrales
donde todo encuentra su afinidad y deja de ser.
Segundos de tránsito entre el sentimiento y el mineral.
El crujir de los pétalos desvanece toda esperanza de resurrección, ¿o no?